31 dic. 2006

James Bond Inicia

Cuando se anunció con bombos y martinis que Daniel Craig sería el nuevo James Bond, se desató la ira de algunos fanáticos recalcitrantes de la franquicia, quienes lo llenaron de peros: que James Bond jamás ha sido rubio, que Craig no era tan atractivo como los actores que lo antecedieron, etc. y por eso llamaron a boicotear la película Casino Royale.

La expectativa por ver cómo se iba a desempeñar este nuevo actor en los zapatos y traje de uno de los personajes más famosos del celuloide fue gigante y atrajo hasta la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra, quien fue invitada al Avant Premiere de la cinta en Londres.

Los detractores del film tuvieron que quedarse con la boca cerrada cuando la película finalmente vio la luz y contó con un gran éxito de taquilla y sobre todo, buenas críticas en todo el mundo.

Casino Royale vendría a considerarse como una precuela de las películas anteriores sobre James Bond, ya que cuenta el momento en que el agente de espionaje adquiere el estatus de 007. Su misión es introducirse en un torneo de poker para ganarle a Le Chiffre (Mads Mikkelsen), un corrupto banquero que debe devolver una cuantiosa suma de dinero a una organización terrorista.

Lo que ha logrado el director Martin Campbell con Casino Royale es un triunfo parecido al que consiguió el año pasado Chris Nolan con Batman inicia: resucitar una saga que se había venido deteriorando en sus anteriores entregas, regresando ingeniosamente al origen del personaje para darle matices nuevos y más complejos.

Esta vez James Bond no se limita a quedarse en la barra tomando su martini o a acostarse con la fila de señoras y señoritas que caen rendidas a sus pies. En cambio, Daniel Craig no teme despeinarse o que el sudor y la sangre le corran por la cara, tampoco logra aguantarse el dolor de las torturas y chilla desesperadamente. Pero también se enamora. Y perdidamente.

Green. Eva Green. La guapa actriz francesa encarna a Vesper Lynd, la culpable de todas sus angustias y todos sus quebrantos. Ella se niega a caer en el molde de boba chica Bond para construir un personaje inteligente y frágil al mismo tiempo, una mujer que marcará para siempre a James.

Si algo se le puede reprochar a esta cinta es que a pesar de sus esfuerzos por marcar la diferencia, en algunas escenas no logra escapar de ciertos lugares comunes del género de acción. Por citar solo un ejemplo, están los enemigos africanos que para no perder la costumbre usan accesorios dorados, pertenecen a organizaciones mafiosas y arreglan sus asuntos metralleta en mano.

El giro final sorprende efectivamente y contribuye a redondear una película de acción bastante entretenida que ojalá sea igualada en ingenio por las secuelas que se avecinan, la primera de las cuales está programada para el 2008.

Título original: Casino Royale
País y Año: Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, República Checa, 2006.
Director: Martin Campbell
Actores: Daniel Craig, Eva Green, Mads Mikkelsen, Judi Dench.
Calificación: *** 1/2

16 dic. 2006

La marcha (de protesta) de los pingüinos

Advertencia: Detrás de estos pingüinos aparentemente inofensivos que cantan y bailan, se esconden unos militantes políticos con el fervor de Sean Penn, Susan Sarandon o George Clooney.

Los pingüinos emperador saltaron al mundo de los ricos y famosos gracias a La Marcha de los Pingüinos, ganador del Oscar a mejor documental este año y el segundo más taquillero de todos los tiempos, después de Fahrenheit 9/11. En Happy Feet, Memphis (voz de Hugh Jackman) y Norma Jean (voz de Nicole Kidman) se enamoran cantando y tienen un hijo, Mumble (voz de Elijah Wood), quien es humillado en la escuela porque no sabe cantar, cosa inaceptable porque todos los pingüinos deben encontrar su “canción del corazón” para poder conquistar a su pareja. Pero Mumble en cambio tiene talento para el baile, algo que avergüenza a su padre, quien considera que eso “no es pingüino”. Sin embargo, encontrará apoyo en su amiga Gloria (voz de Brittany Murphy) y en un encantador grupo de pingüinos de origen latino llamados “Los amigos” (de los cuales, Robin Williams da voz a dos del clan además del gurú Lovelace).

Happy Feet se presenta así como una historia de tolerancia a la diversidad, de aceptarse a uno mismo y a los demás, de reconocer los talentos escondidos y de explotarlos al máximo. Esta premisa, tantas veces manoseada en muchas películas cursis e inspiradas en casos reales de superación de la adversidad, aquí funciona muy bien gracias al humor (por momentos corrosivo) del guión, a la gran simpatía de los personajes y a los espectaculares números musicales.

Tal y como hizo el visionario Baz Luhrmann con Moulin Rouge!, aquí George Miller (recordado por la serie de películas Mad Max y Babe), hace que sus personajes canten temas clásicos de la cultura pop, lo cual divierte por su osadía y por el nuevo sentido que pueden adquirir dichas canciones. Por ejemplo, la versión de “Somebody to love” de Queen que canta Brittany Murphy es brillante. Ya habíamos podido disfrutar de las dotes de Nicole Kidman para el canto gracias al musical que le dio su primera nominación al Oscar (Moulin Rouge!) y Hugh Jackman ha representado papeles en obras musicales de teatro; pero la voz de Brittany Murphy es un grato descubrimiento que no debe pasar desapercibido.

Hacia el final (del cual no revelaré nada), la película cambia inesperadamente de rumbo y los mensajes entre líneas se dirigen a los terrenos de la política, principalmente sobre el medio ambiente. El desenlace desconcierta y deja ciertas interrogantes listas para que se instale el debate.

¿Puede una película supuestamente infantil o familiar tener un marcado contenido político o atreverse a mostrar a los tiernos pingüinitos en poses comprometedoras?, se han preguntado los sectores más conservadores de la sociedad de Estados Unidos. A muchos aún les cuesta entender que no todas las películas de animación se dirigen exclusivamente al público infantil; y ésta en particular, pretende crear conciencia en ellos y, más aún, en sus padres sobre ciertos problemas. El mensaje “serio” puede resultar ciertamente forzado, dada la alegría que instalaron previamente las escenas cómicas y los vistosos números musicales, pero son denuncias válidas que llegan camuflándose en una de las películas de animación más logradas y entretenidas que yo recuerde.

Título Original: Happy Feet
País y Año: Estados Unidos, 2006
Director: George Miller
Con las voces de: Elijah Wood, Brittany Murphy, Robin Williams, Nicole Kidman, Hugh Jackman y otros.
Calificación: *** 1/2

6 dic. 2006

Bajo los escombros

Cinco años después de los atentados del 11 de setiembre de 2001, han impactado la cartelera dos películas que han abordado este histórico acontecimiento desde perspectivas diferentes y con resultados distintos. Meses atrás se estrenó Vuelo 93 (United 93) y ahora es el turno de Las torres gemelas (World Trade Center).

En Las torres gemelas, Nicolas Cage y Michael Peña (el recordado cerrajero de Crash) interpretan a dos policías que van a hacer labores de rescate al Centro Mundial de Comercio después de que se estrellaran dos aviones contra los rascacielos más reconocibles del perfil de las postales de Nueva York. Cuando están en uno de los sótanos, los gigantescos edificios colapsan y ellos se quedan atrapados bajo toneladas de escombros.

Oliver Stone siempre se ha caracterizado por su mirada crítica hacia el gobierno de su país y por la polémica que rodea sus proyectos (basta recordar Pelotón, JFK, Nixon, Comandante y Alexander). Contra lo que uno podría pensar viendo sus anteriores trabajos, Stone prefiere dejar su análisis político en un segundo plano y explorar el lado humano y sentimental de esta tragedia.

De este modo, se concentra en la relación que se establece entre los policías atrapados entre trozos de metal y cemento, además de la desesperación de las familias que los esperan en casa. El guión permite una sucesión de escenas dramáticas en la que estos personajes recuerdan a sus seres queridos, sufren por el miedo a perderlos y comparten el desconcierto producido por una pesadilla que nunca imaginaron vivir. Esto funciona la mayor parte del tiempo, logrando escenas realmente conmovedoras y angustiantes; pero en determinados momentos, llega a excesos desconcertantes (la repentina aparición de Jesús, por ejemplo).

Al igual que la tonelada de películas que se hicieron después de la Segunda Guerra Mundial y que privilegiaban algún episodio o conflicto particular, esta película se concentra en valorar la solidaridad que movió a los estadounidenses y el sentimiento de unión que se forjó entre ellos para salir de la crisis provocada por la tragedia, lo cual es válido… ¿pero es suficiente?

Las comparaciones con Vuelo 93 son inevitables. En esa cinta, Paul Greengrass contó la historia del cuarto avión secuestrado, el cual supuestamente se dirigía a Washington pero terminó estrellándose en Pennsylvania. Para comenzar, ahí no hay estrellas de Hollywood en el reparto, el guión revela poco o nada de las historias familiares de los personajes y lo más importante, se complementan diversas miradas sobre el acontecimiento: la de los pasajeros, los terroristas, los controladores aéreos, los militares, etc. Algo que hubiera agregado mayor complejidad a Las torres gemelas. Aún así, Oliver Stone no se queda entre los escombros sino que se levanta y reivindica gracias a su fe en la fe del ser humano.

Título original: World Trade Center
País y Año: Estados Unidos, 2006.
Director: Oliver Stone
Actores: Nicolas Cage, Michael Peña, Maria Bello, Maggie Gyllenhaal.
Calificación: ***

2 dic. 2006

No se sabe para quién trabaja

“Cuando tenía tu edad”, le dice el capo de la mafia Frank Costello a su joven protegido Colin Sullivan, “me decían que podía ser policía o criminal. Lo que yo te digo ahora es: cuando tienes una pistola en frente, ¿cuál es la diferencia?” Este dilema que se plantea desde el inicio, acompañará a lo largo de toda la película a los personajes de la última entrega de Martin Scorsese, Los infiltrados (The Departed).

En las calles de Boston conviven los patrulleros de policía y el crimen organizado, y ambos bandos se miran vigilantes desde la sombra y luego se entrecruzan en la luz. Pero con absoluto desparpajo también se espían. Costello (Jack Nicholson) ha infiltrado a su pupilo Colin (Matt Damon) en la Academia de Policía de Massachussets. Otro egresado de la misma Academia, Billy Costigan (Leonardo DiCaprio) recibe la misión de infiltrarse en la mafia de Costello.

Así, mientras la Policía dedica sus esfuerzos a montar un operativo para atrapar al peligroso y todopoderoso Costello apoyándose en su agente encubierto, Costello se vale de la información que le brinda Colin para estar siempre fuera del alcance de sus posibles captores y continuar con sus negocios sucios.

En un escenario violento en el que la frontera entre “buenos” y “malos” se desdibuja a medida que se intercambian los roles y salen a relucir las máscaras, el guión logra una acertada construcción de personajes, mostrando la evolución de los dos infiltrados y la presión a la que ambos se enfrentan por cumplir con sus objetivos. Ambos deben fingir que son algo totalmente opuesto a lo que en verdad son y deben confundirse en el entorno como camaleones cuando necesitan intercambiar información con su verdadero jefe.

Lo apasionante de este relato es la forma cómo sus respectivas caretas les permiten vivir una doble y peligrosa vida, que de repente les dará una vida de lujo y prestigio como en el caso de Colin o una vida de sacrificio y paranoia como en el caso de Billy. Pero ambos personajes no sólo comparten su condición de embusteros, sino que una psicoanalista (Vera Farmiga) se convierte en el objeto de deseo de los dos.

Después de Pandillas de Nueva York y El aviador, Scorsese vuelve con una historia mucho más contundente e intensa. Sus tres últimas películas han estado entre los 150 y 170 minutos, y si bien en las dos anteriores muchas escenas estorbaban y afectaban la narración con su inutilidad, en Los infiltrados vale la pena la compleja construcción y sucesión de escenas, las cuales llegarán a un clímax trepidante.

El reparto tiene actuaciones destacables. Leonardo DiCaprio demuestra madurez y carácter, Mark Wahlberg tiene un papel pequeño pero que se cuenta entre lo mejor que ha hecho en su carrera. Y el incansable Jack Nicholson construye un villano inolvidable cuya sonrisa maléfica hace recordar a otros personajes anteriores de Jack: el Joker de Batman y Jack Torrence de El resplandor. Aunque algunos lo acusen de repetirse, Nicholson dispara el gatillo, golpea y grita con un innegable carisma.

Cinco veces ha sido Scorsese nominado al Oscar a mejor director y las cinco perdió. Quizás gracias a esta película finalmente la necia Academia se digne a reconocerlo, pero al margen de los premios, cuando uno tiene una película espectacular como ésta al frente, ¿cuál es la diferencia?

Título original: The Departed
País y año: Estados Unidos, 2006.
Director: Martin Scorsese
Actores: Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jack Nicholson, Mark Wahlberg.
Calificación: ****