11 mar. 2007

De Japón a Uganda escuchando música de los años 60

Tres películas de diferentes géneros nos invitan a revisar ciertos episodios de la historia del siglo XX. Aunque tienen en común el haberse llevado estatuillas en la última entrega de la Academia, sus temas y virtudes son muy distintos.

La fuerza de las esquirlas

El maestro Clint Eastwood nos ha legado dos importantes testimonios cinematográficos de la batalla de Iwo Jima, la cual se libró durante la Segunda Guerra Mundial. Primero, nos mostró cómo se construyó con artificios el heroísmo de las tropas de Estados Unidos en La Conquista del Honor (Flags of our Fathers). Y en Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima), podemos conocer, a través de cartas que los soldados japoneses escribieron en el escenario bélico, las historias de distintos personajes como el General Kuribayashi (excelente Ken Watanabe) quien conduce con serenidad y dignidad a sus subalternos, aún sabiendo que el enemigo tiene mayor poder. El panadero Saigo (Kazunari Ninomiya, en una actuación revelación) cuestiona el porqué de la guerra mientras añora regresar a casa para conocer a su bebé. Mientras la muerte les arrebata a sus amigos y los acerca al inminente enfrentamiento con el enemigo, conocemos también sus pasados teñidos de color y vida, de seres queridos a quienes dedicarse las cartas.

Eastwood logra que los japoneses (los eternos villanos de las cintas de Hollywood) tengan por fin condición de seres humanos, que nunca pidieron abandonar a su familia para vivir el horror y la crueldad de la guerra. Como en su anterior obra maestra, Million Dollar Baby, el director nuevamente plantea el dilema de escoger la propia muerte antes que el dolor que carcome la vida. Eastwood no deja moralejas azucaradas, por el contrario, las esquirlas de las granadas nos caen con tal fuerza que es inevitable preguntarse cómo el hombre puede seguir cometiendo tales atrocidades.

Título original: Letters from Iwo Jima
Director: Clint Eastwood
País y Año: Estados Unidos 2006
Actores: Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Ryo Kase
Calificación: **** 1/2

Sueños en tecnicolor

Tras el éxito de Moulin Rouge! y Chicago, a quienes se les agradeció revivir el género del musical, se esperaba que Soñadoras (Dreamgirls) cumpliera con los mismos estándares de excelencia, pero no cumplió la tarea a cabalidad. Un grupo musical femenino consigue el éxito masivo en la década de los años ´60 y en el camino conocen la fama, la rivalidad, el amor y la traición. Se supone que la historia es un reflejo de la carrera de Diana Ross y el grupo The Supremes, pero a la vez incorpora otros elementos y personajes para recrear esos “años maravillosos” o “días felices”.

Las actuaciones pueden llegar al exceso (como en el caso de Eddie Murphy, quien recibió inmerecidos premios por este papel, pero el Oscar le fue esquivo), pero es destacable la potente presencia escénica de Jennifer Hudson, a quien le dieron el Oscar a actriz de reparto por su impresionante voz y talento para vivir intensamente cada nota que canta; aunque cuando sólo dice diálogos, no se trata de una actuación especialmente extraordinaria. El principal obstáculo que le quita méritos a este musical es el peligroso acercamiento al melodrama más lacrimógeno, evidente sobre todo en ese final tan deslucido y digno de telenovela. A pesar de eso, el mayor valor de Soñadoras está en las logradas escenas musicales, que tienen un ritmo adictivo y una cuidada puesta en escena.

Título original: Dreamgirls
Director: Bill Condon
País y Año: Estados Unidos 2006
Actores: Beyoncé Knowles, Jennifer Hudson, Jamie Foxx, Eddie Murphy, Anika Noni Rose
Calificación: ***

El carisma del dictador

En El Último Rey de Escocia (The Last King of Scotland), el joven doctor escocés Nicholas Garrigan (James McAvoy) llega a Uganda en la década del ´70 buscando nuevas experiencias y por cuestiones del azar conoce al nuevo Presidente Idi Amin Dada (Forest Withaker), a quien le cae tan simpático que lo nombra su médico personal y luego lo convierte en uno de sus asesores de mayor confianza. A través de la mirada del doctor, vemos primero a Idi Amin como un líder bonachón y decidido a luchar por su pueblo, hasta mostrar más adelante su verdadero rostro de dictador sanguinario y déspota.

Forest Whitaker ganó el Oscar a mejor actor por este papel y aproximadamente 20 galardones más en toda la temporada de premios, todos muy merecidos. Su actuación es vibrante y magnética, dotando a su personaje de un gran carisma, una angustiante paranoia y una presencia imponente para asustar incluso con la mirada. El guión acierta en la medida en que presenta a los personajes en su uso y abuso del poder, yendo de la frivolidad a la brutalidad, para terminar en una pesadilla de la que Garrigan querrá escapar, aunque Idi Amin sea ahora el dueño de su vida.

Título original: The Last King of Scotland
Director: Kevin Macdonald
País y Año: Inglaterra, 2006
Actores: James McAvoy, Forest Withaker, Kerry Washington, Gillian Anderson
Calificación: *** 1/2

1 mar. 2007

La pérdida de la inocencia en un laberinto

Cuando están bien narradas, las grandes cintas del género de fantasía nos permiten sumergirnos en situaciones y entornos que en el fondo reconocemos como irreales, pero aceptamos como válidas dentro del entorno en que se presentan. Los mejores dramas que recrean las consecuencias de un episodio histórico logran acercarnos al drama humano y socio-político de las sociedades a las que les tocó vivir y escribir la historia. El Laberinto del Fauno es las dos cosas y más, es un cuento de hadas para adultos (tal y como lo ha descrito su propio director Guillermo del Toro).

La protagonista es la pequeña Ofelia (Ivana Baquero), quien viaja con su madre embarazada (Ariadna Gil) al pueblo donde está destacado su padrastro, el Capitán Vidal (Sergi López), un cruel militar franquista en la España de 1944. Por un lado, ella se niega a aceptar a su padrastro y se esconde en su propio mundo, en el cual unas hadas la llevan hacia un laberinto en el que un fauno le informa que ella es una princesa, pero para conocer su reino debe cumplir ciertas tareas. Por su parte, el Capitán Vidal está obsesionado con que nazca su hijo y a la vez se enfrenta violentamente a la resistencia de los opositores al régimen de Franco.

La cinta permite también mostrar la transición hacia la adolescencia de Ofelia, quien está al límite de perder la inocencia en medio de los brutales acontecimientos que suceden a su alrededor. Su mundo de fantasía no es para nada colorido o alegre; por el contrario, es peligroso, oscuro y retorcido. Pero ella no escapa de su realidad para desentenderse del mundo, sino más bien se preocupa por su mamá y por el hermano que hace decaer la salud de su mamá desde el vientre y cree que a través de ciertas acciones “mágicas” podrá ayudarlos.

El guión de Guillermo del Toro triunfa en su apasionante creación de mundos paralelos, en los que además del esfuerzo de Ofelia por lograr las tareas encomendadas por el fauno, están Mercedes (Maribel Verdú) y los otros rebeldes que luchan contra las atrocidades de Vidal. En ambos casos, encontramos dos heroínas que luchan con coraje y fortaleza, a pesar de las circunstancias adversas.

Llaman la atención desde el principio las escenas de extrema violencia, que recuerdan los explícitos baños de sangre de La Pasión de Cristo. Pero al igual que en la cinta de Mel Gibson, aquí esas escenas se justifican por su enorme capacidad de mostrar el sufrimiento que implica hacer un gran sacrificio y la crueldad de aquel que se regocija venciendo a su enemigo a través de la tortura.

La película acaba de obtener 3 premios Oscar: dirección artística, fotografía y maquillaje, los cuales son bastante merecidos. Los escenarios del mundo fantasioso son alucinantes, en buena parte gracias a una iluminación en clave baja que da el debido ambiente tenebroso. El maquillaje de los personajes del fauno y el hombre pálido es sobresaliente, sobre todo, en el segundo, que tiene los ojos en las palmas de las manos.

La banda sonora de Javier Navarrete es otro mérito rescatable, logrando estremecer a través de sus notas tristes. De las actuaciones, la pequeña Ivana Baquero, Maribel Verdú y Sergi López están estupendos y deberían haber merecido un mayor reconocimiento. Definitivamente, estamos hablando de una de las mejores películas del 2006, un laberinto en el que vale la pena perderse y dejarse llevar por la imaginación.

Título original: El Laberinto del Fauno
Director: Guillermo del Toro
País y año: México, España 2006
Actores: Ivana Baquero, Sergi López, Maribel Verdú, Ariadna Gil
Calificación: **** 1/2