17 feb. 2008

Desesperación en tres actos

Dos buenas noticias le devuelven la paz a las salas cine. En primer lugar, la huelga de guionistas de Hollywood por fin llegó a su fin, lo que asegura que este gremio retomará sus labores y la entrega N° 80 del Oscar se llevará a cabo sin mayores sustos el 24 de febrero. En segundo lugar, la cartelera comercial empieza a tener algunos estrenos interesantes después de tiempo. En esta entrada repaso historias de corrupción, amor y destrucción.

Contaminación a todo nivel

Michael Clayton (George Clooney) es un abogado experto en “arreglar” tras bambalinas los casos más espinosos de su estudio. El mayor reto de su carrera llega cuando su amigo y colega de la misma firma, Arthur Edens (Tom Wilkinson) sufre una crisis y sabotea su propia defensa de una poderosa compañía agroquímica, acusada de causar la muerte de unos campesinos.

La cinta ha recibido 7 nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película, director (Tony Gilroy), actor (Clooney), actor de reparto (Wilkinson) y actriz de reparto (Tilda Swinton). Swinton es quien destaca más en el sólido reparto, dando vida a Karen Crowder, la representante de U/North, la empresa contaminante, quien es una fiera inescrupulosa frente a Clayton y aquellos que ponen en riesgo su compañía, pero se muestra como una servicial defensora de los intereses corporativos frente a su directorio. La historia, que recuerda a Erin Brokovich, nos muestra que la contaminación se extiende también a la vida de aquellos involucrados en el caso: Clayton debe decidir entre lo que le dicta su conciencia y lo que necesita para resolver sus problemas personales, Edens es un maniaco depresivo agobiado por la culpa y Crowder es una mujer fría que ha sacrificado su vida personal, con tal de triunfar en el trabajo. La poderosa y enigmática escena de los caballos en el campo abierto es de lejos el mejor testamento fílmico de esta cinta que, por lo demás, pierde un poco de originalidad y fuerza en su desenlace.

Título Original: Michael Clayton
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Tony Gilroy
Actores: George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda Swinton, Sydney Pollack
Calificación: *** 1/2

De la cólera y otros males

La esperada versión fílmica de la novela de Gabriel García Márquez, El Amor en los tiempos del Cólera, nos presenta la historia de Florentino Ariza (Javier Bardem) quien se enamora de Fermina Daza (Giovanna Mezzogiorno) desde muy joven, pero tendrá que esperar a tener la oportunidad de estar con ella por varias décadas.

El director británico Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, entre otras) asume el gran reto de llevar a la pantalla grande el realismo mágico que funciona tan bien en la novela de Gabo, pero los resultados son desiguales. El fastuoso diseño de producción permite lucir la belleza de los escenarios colombianos y la emocionante partitura compuesta por el músico brasileño Antonio Pinto permite una conexión especial con la historia. Pero lamentablemente el guión tiene algunas líneas de un sentimentalismo llevado casi al límite de la caricatura y la parodia. Más preocupante aún es la elección de ciertos actores. Mientras Javier Bardem hace lo que puede por ser entrañable y convincente en su búsqueda del amor, la italiana Mezzogiorno luce compungida de principio a fin y tiene que soportar un maquillaje más falso que el inglés masticado de algunos miembros del reparto. Pero eso no es nada comparado con la insufrible caracterización que hace John Leguizamo como el papá de Fermina: es una mezcla de bufón de corte real con villano de telenovela mexicana. Además de Bardem, las nominadas al Oscar Fernanda Montenegro (Estación Central) y Catalina Sandino Moreno (María, llena eres de gracia) están correctas en sus papeles secundarios.

Título Original: Love in the Time of Cholera
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Mike Newell
Actores: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt, Fernanda Montenegro, John Leguizamo, Catalina Sandino Moreno, Angie Cepeda
Calificación: ** 1/2

El reality monstruoso

El argumento de Cloverfield suena muy familiar: un grupo de yuppies de New York están celebrando una fiesta cuando un misterioso monstruo les arruina la diversión, destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Lo “novedoso”, en todo caso, es el planteamiento narrativo: se supone que lo que vemos en pantalla es una cinta encontrada por el ejército en el lugar de la tragedia, grabada por un personaje con su cámara de video. Por eso, ha sido inevitable que críticos y espectadores la comparen inmediatamente con El Proyecto de la Bruja de Blair, que también se hacía pasar por el testimonio audiovisual del sobreviviente de una matanza.

Los recuerdos de los atentados del 11 de setiembre se dejan sentir en las escenas de neoyorkinos huyendo despavoridos de edificios que se vienen abajo, envueltos en polvo, miedo y desesperación. El suspenso y el terror crecen a medida que la pesadilla se vuelve más cercana y peligrosa. Los personajes no nos importan tanto (la verdad son perfectamente intercambiables) como conocer al escurridizo monstruo, del cual vamos conociendo cada vez más retazos. La evidente intención de mostrar los sucesos en tiempo real nos recuerda además a los realities de la TV: en su afán por parecer más reales, las situaciones extremas se exageran, las circunstancias más triviales se disfrazan de acontecimientos importantes y al final, queda la sensación de un entretenimiento pasajero pero vacío.

Título Original: Cloverfield
País y Año: Estados Unidos, 2008
Director: Matt Reeves
Actores: Michael Stahl-David, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, T.J. Miller, Mike Vogel
Calificación: ***