26 mar. 2008

Lamento afgano

Desde la invasión soviética hasta la ocupación de Estados Unidos, pasando por el dominio del régimen talibán, el pueblo de Afganistán ha sido constantemente maltratado en las últimas décadas. Han llegado a nuestra cartelera dos películas que enfocan desde diferentes ángulos conflictos relacionados con este país de Medio Oriente.

Tres excéntricos en pie de guerra

El congresista de Texas Charlie Wilson (Tom Hanks), quien disfruta del trago tanto como estar rodeado de guapas y escotadas asistentes, emprende una cruzada que parece imposible: ayudar a los afganos a combatir la invasión soviética a comienzos de la década de 1980. Para ello cuenta con dos valiosos aliados, la influyente socialité Joanne Herring (Julia Roberts) y el apático agente de la CIA Gust Avrakotos (Philip Seymour Hoffman).

Este es el argumento de Juego de Poder (Charlie Wilson's War), una película que analiza con más ironía que seriedad el decisivo papel que tuvo la política exterior de Estados Unidos en este episodio particular. El director Mike Nichols (El Graduado, Closer) delinea con excentricidad a los tres personajes principales como piezas de un variopinto equipo capaz de frenar a una potencia enemiga. Del trío protagónico, Philip Seymour Hoffman (nominado al Oscar por este papel), se luce como el malhumorado, lisuriento y perspicaz agente Gust.

Aunque Juego de Poder apuesta desde un inicio por el tono satírico y enfatiza las anécdotas pintorescas de las labores de negociación, el mensaje final resulta bastante contundente: el gobierno de Estados Unidos ayudó a Afganistán en su batalla contra los soviéticos, pero no concluyeron con sus obligaciones y 20 años más tarde se convertirían ellos mismos en los nuevos invasores.

Título original: Charlie Wilson's War
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Mike Nichols
Actores: Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Emily Blunt
Calificación: *** 1/2

Camino a la redención

En Cometas en el Cielo (The Kite Runner), la acción se concentra en la amistad de dos niños afganos. Amir pertenece a una familia privilegiada de Kabul y Hassan es hijo del sirviente de la casa. Pronto, la tragedia llega a sus vidas cuando Hassan sufre un ataque brutal y más adelante, los rusos invaden Afganistán. La familia de Amir huye primero a Pakistán y luego a California. Muchos años más tarde, Amir, ya convertido en adulto, regresa a su país para salvar al hijo de Hassan de la salvaje opresión del régimen talibán.

Marc Forster (Monster's Ball, Finding Neverland) dirige esta emocionante historia de lealtad, traición y redención. Es realmente conmovedor el grado de inocencia y fidelidad que puede tener el pequeño Hassan, quien se roba la película y se gana la simpatía del espectador desde el inicio. Amir, aunque en principio resulta un niño bastante engreído y egoísta, de adulto se ve obligado a enfrentarse a sus propios demonios del pasado, lo que lo llevará a expiar sus culpas a través de un camino peligroso.

El primer tercio de la película es el más logrado e impactante. La parte final sirve, además de resolver los conflictos iniciales, como un pretexto ideal para exponer los terribles excesos de los talibanes y la paranoia que rodea el nuevo Kabul. Acompañando una historia tan intensa, resulta precisa la brillante música compuesta por el español Alberto Iglesias (nominado al Oscar por este film), colaborador habitual de Pedro Almodóvar y para quien justamente se encuentra trabajando en la partitura de su siguiente proyecto, titulado Los Abrazos Rotos.

Título original: The Kite Runner
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Marc Forster
Actores: Khalid Abdalla, Atossa Leoni, Homayoun Ershadi, Shaun Toub, Zekeria Ebrahimi, Ahmad Khan Mahmidzada
Calificación: *** 1/2

13 mar. 2008

Baños de Sangre

Dos directores sumamente interesantes como Paul Thomas Anderson y Tim Burton han concebido dos películas brillantes en las que la sangre brota junto con la ira, en que la venganza es un móvil poderoso e imparable y en el que la vehemencia puede llevar a consecuencias catastróficas.

El duelo del fanatismo y la ambición

Paul Thomas Anderson se ha caracterizado por sus propuestas arriesgadas y poco convencionales, lo que le ha valido ser comparado con Stanley Kubrick. Su más reciente film, Petróleo Sangriento (There will be blood) lo llevó a ganar muchos reconocimientos y consiguió nada menos que ocho nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película y mejor director. Aunque Magnolia y Punch-Drunk Love son otros títulos importantes en su filmografía, es probable que Petróleo Sangriento sea su cinta más recordada en las próximas décadas y que alcance un verdadero estatus de película de culto. Y muy merecidamente.

Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) llega con su hijo H.W. a California a inicios del S. XX con el objetivo de explotar unos terrenos ricos en petróleo. Sus intenciones de adquirir todas las propiedades aledañas encontrará la oposición de Eli Sunday (Paul Dano), joven pastor de la Iglesia de la Tercera Revelación. Mientras Daniel va construyendo su imperio, no permitirá que nadie más triunfe a su alrededor.

Este personaje tan carismático que convence con su labia de político en campaña a todo el pueblo, va mutando (o más bien, revelando su verdadera personalidad) hasta convertirse en un ser despreciable, egoísta y codicioso. En la relación con su hijo adoptivo y su medio hermano vamos conociendo los límites tan intensos a los que lo llevará su falta de escrúpulos. El clímax de su descomposición llega en la escalofriante escena final en la que el fanatismo religioso y la ambición descontrolada se baten a duelo, exponiendo sus respectivas miserias.

Daniel Day-Lewis es definitivamente uno de los mejores actores del mundo y acá su talento está expuesto al máximo, convirtiendo a Daniel Plainview en un retrato del poder más fascinante y putrefacto. Su actuación, recompensada con un Oscar y muchos otros premios, es uno de los muchos logros de este film, junto con la cuidada fotografía que privilegia los contrastes del color negro brillante del petróleo con los colores cálidos de las construcciones en el desierto. Al final, el título original del film cobra la relevancia de demostrar que donde hay petróleo, siempre habrá sangre.


Título original: There will be blood
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Paul Thomas Anderson
Actores: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier, Ciarán Hinds, Kevin J. O'Connor
Calificación: **** 1/2

Freaks entrañables

Debo confesar que Sweeney Todd era mi película más esperada del 2007, no sólo porque Tim Burton es uno de mis directores favoritos, sino porque el material – un sangriento y sombrío musical – parecía hecho a su medida. El resultado no me defraudó en absoluto.

Benjamin Barker (Johnny Depp) regresa después de años a Londres, dispuesto a vengarse de un juez (Alan Rickman) que lo envió a prisión injustamente y le arrebató a su familia. Convertido ahora en el barbero asesino Sweeney Todd, encuentra en la Sra. Lovett (Helena Bonham Carter) a su cómplice ideal para poner en práctica su revancha y recuperar a su hija. La Sra. Lovett se ufana de hacer los peores pasteles de Londres, hasta que encuentra el ingrediente secreto que los vuelve irresistibles: los restos de las víctimas de Sweeney.

Basada en un exitoso musical de Broadway, esta película se distancia de otros musicales tan recientes como Moulin Rouge!, Dreamgirls o Hairspray en que lejos de ser una explosión de color y alegría, es una historia marcada por decorados góticos, canciones nostálgicas y muchas muertes, que pueden servir primero como un entretenimiento absurdo o al final como una conmovedora tragedia. Sweeney Todd se transforma así en un personaje clásico en el fascinante mundo de Burton, uniéndose a El joven manos de tijera, El cadáver de la novia, Willy Wonka y otros en la galería de freaks entrañables.

Johnny Depp y Helena Bonham Carter son dos actores habituales en la filmografía de Burton. A pesar de que no tienen las voces más privilegiadas del mundo, ambos superan la prueba de fuego de cantar y crear personajes convincentes en medio del baño de sangre. Depp fue nominado al Oscar por éste papel, pero se encontró en el camino a Daniel Day-Lewis. Ojalá la Academia hubiera aprovechado de paso la ocasión para reconocer también a Burton, un director que increíblemente jamás ha sido nominado. ¿Llegará el día en que corrijan esa terrible omisión o tendremos que marchar con nuestras navajas afiladas en señal de protesta?


Título original: Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Tim Burton
Actores: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Timothy Spall, Sacha Baron Cohen
Calificación: **** 1/2

1 mar. 2008

Designios inevitables

Este año la Academia de Hollywood estuvo más acertada que otros años en la repartición de estatuillas, al menos en las categorías principales. A continuación repaso dos cintas imprescindibles que competían voto a voto por el Oscar a mejor película. Son dos historias que presentan personajes arrinconados por la incertidumbre de no poder escapar a designios oscuros y siniestros.

Sombras en el desierto

La ganadora del Oscar a mejor película de este año es una cinta atípica dentro de los gustos tan conservadores de la Academia. Basada en una novela de Cormac McCarthy, Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men) se concentra en tres personajes de antología que se cruzan en el desierto de Texas. En primer lugar, está Llewelyn Moss (Josh Brolin), un cazador que encuentra accidentalmente un maletín con 2 millones de dólares cerca de un sangriento escenario infestado de cadáveres y paquetes de heroína; y obviamente decide quedarse con el dinero. El despiadado asesino en serie Anton Chigurh (Javier Bardem) irá tras sus pasos para recuperar el maletín. Y el sheriff Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones) intentará frenar el brutal derramamiento de sangre que ocurre a su alrededor.

Los hermanos Ethan y Joel Coen son el dúo creativo responsable de producir, dirigir, adaptar el guión y editar esta apasionante fábula sobre la ambición y sus consecuencias, sobre la violencia y sus inexplicables orígenes. Ellos nos invitan a sumergirnos en una pesadilla sangrienta en la que la muerte (representada por Anton Chigurh) se cierne como un destino inevitable sobre todo lo que está a su paso y por eso es inútil esconderse o pedir compasión. Chigurh juega al “cara o sello” con la vida de sus víctimas con una naturalidad que aterroriza y desarma. La escena de la estación de gas es notable porque crea una tensión escalofriante y expone la desquiciada mente del asesino.

Javier Bardem construye un villano fascinante que escarapela cada poro del cuerpo con su sola presencia. Por eso, el Oscar para el actor español es más que merecido. Pero el resto del elenco también está notable, tanto Josh Brolin y Tommy Lee Jones como Kelly MacDonald (en el papel de la esposa de Llewelyn).

El polémico final ha disgustado a mucha gente porque deja ciertas preguntas sin resolver. Pero justamente a través del personaje de Tommy Lee Jones podemos compartir su desconcierto e identificarnos con la sensación de vivir en un mundo donde la violencia gana terreno en todos los ámbitos y destruye toda forma de convivencia sin que sepamos de dónde viene o cómo detenerla. Simplemente está ahí y no la podemos controlar.

Título original: No Country for Old Men
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Ethan Coen y Joel Coen
Actores: Josh Brolin, Javier Bardem, Tommy Lee Jones, Kelly MacDonald, Woody Harrelson
Calificación: **** 1/2

Acto de contrición

Expiación (Atonement) es otra adaptación de una novela; en éste caso, de Ian McEwan. La cámara nos introduce a la elegante casa de campo de la familia Tallis y, particularmente, a la máquina de escribir de Briony (Saoirse Ronan), una adolescente que se revela como una precoz escritora con una imaginación desbordante. Su hermana mayor Cecilia (Keira Knightley) tiene un romance furtivo con Robbie (James McAvoy), el jardinero de la casa. Acusado de un crimen que no cometió, Robbie se ve obligado a alejarse de Cecilia justo antes de que estalle la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra.

Concentrando la atención en tres momentos de la vida de Briony, la brillante narración se ve enriquecida por el contraste entre los diferentes puntos de vista de los personajes. Así, una misma escena es vista por dos personajes, uno cercano y otro distante, quienes comprenden de forma completamente opuesta la situación. Una tercera mirada, la del espectador, va siguiendo las pistas que conducen a un final revelador e impactante.

Expiación es una suma de varios logros artísticos. Las actuaciones más intensas son obra y gracia de James McAvoy (un actor de gran talento a quien no hay que perder de vista) y la niña Saoirse Ronan, nominada al Oscar por éste papel. La fotografía es un espectáculo en sí mismo, no sólo por algunas imágenes de belleza impactante, sino en especial por un plano secuencia de unos 5 minutos en el cual la cámara sigue a Robbie por una playa repleta de soldados conmocionados por la guerra.

Otro gran atractivo es la seductora partitura original compuesta por Dario Marianelli y que fue premiada con el Oscar (el único de los siete galardones a los que aspiraba este film). Los premios a mejor película de drama en los Globo de Oro y en los BAFTA Awards, que otorga la Academia Británica, son justos reconocimientos a una cinta que conjuga el drama de un romance tocado por la tragedia con una cuidada búsqueda de la belleza y la pasión en cada escena.

Título original: Atonement
País y Año: Reino Unido, 2007
Director: Joe Wright
Actores: James McAvoy, Keira Knightley, Saoirse Ronan, Romola Garai, Vanessa Redgrave
Calificación: **** 1/2