28 feb. 2009

La noche de los perros millonarios

Se veía venir después de los 64 galardones que acumuló en la temporada de premios. Slumdog Millionaire (cuya traducción literal vendría a ser algo así como Perros callejeros millonarios y que aquí se ha estrenado como Quisiera ser Millonario) fue la gran triunfadora de la noche del Oscar, llevándose ocho estatuillas: mejor película, director, guión adaptado, fotografía, edición, partitura original, canción original (“Jai Ho”) y mezcla de sonido. La fábula moderna de un chico proveniente de los barrios más pobres de la India que participa en un programa concurso mientras busca a su amor de la infancia, es al mismo tiempo un espectáculo exótico con toques de comedia y suspenso. Es un entretenimiento de calidad, pero personalmente pienso que hubo mejores películas este año. En la foto, el director británico Danny Boyle y parte del reparto.


Penélope Cruz se ha convertido en la primera actriz española en ganar un Oscar, con lo cual iguala la hazaña de su novio, el actor Javier Bardem, quien también ganó la estatuilla dorada el año pasado gracias a Sin lugar para los débiles. Después de una primera nominación en el 2006 gracias a su brillante trabajo en Volver de Pedro Almodóvar, la Academia de Hollywood se ha rendido a sus pies gracias a su caracterización de la temperamental pintora María Elena en Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen. Las otras nominadas a mejor actriz de reparto de este año, en especial Viola Davis y Amy Adams de Doubt, también estuvieron notables, pero no llegan a igualar los niveles volcánicos que tiene la presencia de Penélope en pantalla. Un triunfo muy merecido que aumenta mis expectativas por los nuevos proyectos de la actriz madrileña para el 2009: Los Abrazos Rotos de Almodóvar y Nine, el nuevo musical de Rob Marshall.

Cuando escribí la reseña de Batman: El Caballero de la Noche, mencioné los rumores que desde entonces señalaban a Heath Ledger como favorito para ganar el Oscar a mejor actor de reparto por su papel del desquiciado Guasón. Nunca antes la Academia había nominado a un actor por una película de superhéroes y por eso lo conseguido por Ledger es histórico y también es absolutamente justo. Más de un año después de su muerte, el mito que rodea al actor australiano se completa con este Oscar que premia una actuación fascinante de la que no se puede despegar los ojos de la pantalla. El premio póstumo fue recibido por sus padres y su hermana, pero la heredera será su pequeña hija Matilda, fruto de su relación con la actriz Michelle Williams.


Kate Winslet comenzó su discurso de agradecimiento por haber recibido el Oscar a la mejor actriz diciendo que mentiría si dijera que no había ensayado muchas veces estas palabras. Recién en su sexta nominación la Academia decidió premiarla y por un papel bastante polémico, el de Hanna Schmitz en The Reader, una mujer de treinta y tantos años que seduce a un chico de 15 y que luego es juzgada por crímenes cometidos durante el Holocausto. Winslet no tiene un personaje para nada simpático entre manos, pero sin que lleguemos a aceptar ciertos comportamientos por lo menos la humanidad que ella le confiere a Hanna hace que podamos comprenderla.


Sean Penn es uno de los actores más contestatarios y comprometidos del Hollywood actual. Siempre criticó a George W. Bush y se opuso ferozmente a la guerra de Irak. El director Gus Van Sant lo reclutó para meterse en la piel de Harvey Milk, el primer político abiertamente gay elegido para un puesto público en San Francisco y que se convirtió en el abanderado de la defensa de los derechos civiles de la población gay. Su actuación en Milk es una muestra de la lucha apasionada por los ideales y una caracterización marcada por la sensibilidad y el carisma. Penn recibió el segundo Oscar de su carrera de manos de cinco ganadores inolvidables de la estatuilla dorada: Ben Kingsley, Robert De Niro, Adrien Brody, Michael Douglas y Anthony Hopkins.

24 feb. 2009

El curioso paso del tiempo

"La vida sería mucho más feliz si naciéramos a la edad de 80 años y viviéramos tranquilamente hacia los 18", dijo alguna vez Mark Twain. Esta frase inspiró a F. Scott Fitzgerald para crear un relato corto sobre un hombre que envejece al revés y, a su vez, ese cuento inspiró la nueva película del genial director David Fincher: El Curioso Caso de Benjamin Button.

La narración, que abarca ocho décadas, comienza en la ciudad de New Orleans en 1918. El mismo día que la Primera Guerra Mundial llega a su fin, nace un bebé muy extraño: su piel está llena de arrugas y tiene todos los achaques propios de un hombre de 80 años. Como su madre muere al dar a luz, su padre lo abandona y Queenie (Taraji P. Henson), una sirvienta negra que trabaja en un asilo de ancianos, adopta al bebé y lo cría como si fuera su propio hijo.

Cada día que pasa, Benjamin (Brad Pitt) se va haciendo más joven y a pesar del amor de Queenie y de varios personajes entrañables que conoce en el asilo, su apariencia de niño-viejo genera el rechazo en muchas personas. Pero no de Daisy, una niña que viene ocasionalmente a la casa de reposo para acompañar a su abuela, y con quien Benjamin compartirá un romance imposible, muchos años después, cuando ella sea una mujer adulta (Cate Blanchett).

Muchos han comparado las similitudes que tiene esta película con Forrest Gump y justamente, ambos filmes comparten el mismo guionista, Eric Roth. A pesar de algunos puntos en común (la relación madre-hijo, los problemas de aceptación de alguien distinto a los demás, las travesías y aprendizajes del protagonista, el excéntrico capitán del barco, etc.), El Curioso Caso de Benjamin Button es un drama con elementos de fantasía y un universo narrativo propio, con fascinantes personajes secundarios.

A través de pequeños episodios que van ocurriendo en la vida de Benjamin y las reflexiones que él hace al respecto, la película nos plantea cuestiones como el inevitable paso del tiempo y todo lo que se lleva consigo, la presencia vital pero finalmente pasajera de la gente que transforma nuestra vida, las oportunidades perdidas que definen el curso de nuestro destino, etc.

Por otra parte, el acabado visual que Fincher le imprime a la cinta es espectacular. El nivel de detalle que hay en cada escena es sencillamente impresionante. Si tuviera que escoger tres escenas memorables, me quedaría con el episodio del relojero ciego que construye un gran reloj para la estación de tren, el baile que realiza Daisy bajo la luz de la luna y la descripción minuciosa que realiza Benjamin de un evento inesperado en París.

La película ha recibido nada menos que 13 nominaciones al Oscar de este año, incluyendo mejor película y mejor director. De los actores, han sido nominados Brad Pitt y Taraji P. Henson, como la amorosa madre de Benjamin. Cate Blanchett, quien no fue nominada, también está excelente y luce bastante natural, a diferencia de los biopics que ha hecho últimamente. Además de ellos, las verdaderas estrellas del film son los artistas encargados del maquillaje y efectos visuales, quienes han hecho un trabajo asombroso al recrear el rejuvenecimiento de Pitt, quien llega a verse más joven que en las épocas de Thelma & Louise.

La sobrecogedora imagen final del viejo reloj en el depósito resume a la perfección el sentido del film: todo lo que se acumuló con el tiempo (las experiencias, los sentimientos, la juventud, la belleza) se termina diluyendo en el mar de los recuerdos.

Título original: The Curious Case of Benjamin Button
País y Año: Estados Unidos, 2008
Director: David Fincher
Actores: Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Tilda Swinton, Julia Ormond, Elias Koteas
Calificación: **** 1/2