13 mar. 2010

Las pasiones de Pedro

Este blog se inició con la crítica de Volver, la última obra maestra de Almodóvar y la única película que ha merecido la máxima calificación (5 estrellas) en la corta historia de Las Horas Rojas. Su nueva película se titula Los Abrazos Rotos y aunque llega con bastante retraso a nuestra cartelera (su estreno en España fue hace un año), es un acontecimiento porque nos permite celebrar una vez más el talento y la creatividad del director manchego.

Los Abrazos Rotos gira alrededor de varios ejes narrativos. En un nivel destaca la pasión de dos amantes que se conocen en la filmación de una película. El director Mateo Blanco (Lluís Homar) vive un romance secreto con la actriz protagónica Lena (Penélope Cruz), quien a su vez es la amante “oficial” del productor y poderoso empresario Ernesto Martel (José Luis Gómez).

Ese triángulo está marcado por los celos, las intrigas, la obsesión y la tragedia, la cual nos conduce a otro nivel de la narración. Catorce años después de un accidente en el que perdió la vista, Mateo Blanco responde a la identidad de Harry Caine (léase hurricane = huracán) y con la ayuda de su directora de producción Judith (Blanca Portillo), sigue escribiendo guiones y recordando desde la oscuridad el pasado luminoso en que filmó su última película.

Esa cinta, que dejó filmada pero no editada, se llama Chicas y maletas y es un claro homenaje a Mujeres al borde de un ataque de nervios, la notable comedia que estrenó Almodóvar en 1988. Aquí reaparecen elementos reconocibles de ese clásico, como el gazpacho, la cama incendiada y la dominación de colores cálidos como el rojo, naranja y amarillo. Todo un regalo para los fans que conocemos su filmografía como si fuera nuestra vida misma.

Los Abrazos Rotos es también un homenaje a la pasión. Por un lado, los amantes se funden en abrazos que detienen el tiempo, pero que son interrumpidos por una presencia maligna. Por otro lado, puede sentirse la pasión de Almodóvar por el cine y la amalgama de géneros de la que nutre su film: el melodrama clásico, la comedia disparatada, el romance y el suspenso angustiante.

La cinefilia de Pedro se siente como una presencia vibrante en cada encuadre. Con absoluta meticulosidad, cada elemento le da forma a un todo del que es imposible despegar la mirada. Entre las numerosas imágenes de antología destacan la de una lágrima bañando un tomate sobre una tabla de picar y unas manos ansiosas que tocan la pantalla de un televisor queriendo palpar un beso que los ojos no le permiten ver.

Penélope Cruz cumple con el reto de interpretar un personaje rico en capas, de las que se va despojando hasta quedar expuesta, vulnerable y frágil. Lluís Homar está convincente en su tormento y nostalgia. La gran Blanca Portillo, quien ya había destacado en Volver, ahora brilla con un monólogo en el que destapa confesiones y conecta cabos sueltos.

A pesar de sus numerosos aciertos, Los Abrazos Rotos no llega a rozar la perfección de las obras maestras de su director, en especial porque el complejo guión no es parejo en todas sus interconexiones. Sin embargo, Almodóvar le ha declarado nuevamente su amor al cine y en ese romance, los espectadores ocupamos felices la tercera esquina del triángulo amoroso.

Título original: Los Abrazos Rotos
País y año: España 2009
Director: Pedro Almodóvar
Actores: Penélope Cruz, Lluís Homar, Blanca Portillo, José Luis Gómez, Tomar Novas, Rubén Ochandiano, Chus Lampreave, Lola Dueñas, entre otros.
Calificación: ****

11 mar. 2010

El secreto de sus votos II

Como era de esperarse, Zona de Miedo (The Hurt Locker) arrasó en la ceremonia del Oscar al llevarse 6 premios, incluyendo mejor película, directora y guión original. Hubiera preferido que gane Bastardos sin Gloria, de lejos la mejor de las 10 nominadas, pero Zona de Miedo sería mi segunda opción, así que no me pareció un premio tan injusto.


Pocas películas bélicas han logrado mantenerme al filo de mi asiento con la respiración contenida y los párpados inmóviles tanto como Zona de Miedo. La directora Kathryn Bigelow consigue que cada secuencia de desactivación de bombas sea un brillante ejercicio de suspenso, tensión y emociones extremas. El retrato del protagonista adicto a la adrenalina del campo de batalla y su fuerte conflicto interior por no comprometerse emocionalmente con una potencial víctima son grandes aciertos de una cinta con una mirada crítica sobre la paranoia que se respira en Irak.

En el resto de categorías, mis emociones viajaron del aplauso de pie al abucheo indignado.

El triunfo más merecido. Celebré entre aplausos los Oscar de Christoph Waltz (mejor actor de reparto por Bastardos sin Gloria y autor de la inolvidable frase: "Oscar and Penelope, that's an uber-Bingo"), Mo Nique (mejor actriz de reparto por Precious) y Up (mejor película animada y mejor partitura original).

El triunfo menos merecido. Sandra Bullock ganó el Oscar a mejor actriz por The Blind Side (que se estrenará acá como Un sueño posible), no porque sea una gran actuación, de hecho cumple con eficiencia y carisma, pero ahí nomás. Ganó porque es un imán de la taquilla y una intérprete muy popular en la industria, tal y como lo fueron antes Julia Roberts y Reese Whiterspoon, provenientes de la comedia romántica al igual que Bullock. Es una pena que hayan decidido entregar este premio basándose más en la popularidad que en el talento, cuando las otras candidatas (Meryl Streep, Carey Mulligan y Gabby Sidibe) estaban en un nivel superior.

Lo mejor de la ceremonia. Fue un gran acierto mostrar a los diez intérpretes nominados a mejor actor y mejor actriz al inicio de la ceremonia parados sobre el escenario recibiendo juntos el aplauso del auditorio. Los bailarines que representaban las cinco partituras nominadas le dieron brillo al espectáculo. Los maestros de ceremonias Steve Martin y Alec Baldwin tuvieron altibajos y no todas sus bromas funcionaron, pero me quedo con un momento memorable: cuando le dijeron a Christoph Waltz que, siendo cazador de judíos, había encontrado un gran tesoro en el Teatro Kodak y a continuación la cámara poncha a los hermanos Coen (visibles representantes de la comunidad judía en Hollywood).

Lo peor de la ceremonia. Podría elegir a la insolente pelirroja que le arrebató el micrófono al director ganador del Oscar a mejor cortometraje documental, o el insípido número musical a cargo de Neil Patrick Harris o la presencia de los “actores” de Crepúsculo que creían que esto era una premiación de MTV. Pero no. Lo más lamentable de la noche fue ver a la leyenda viviente Meryl Streep perder por enésima… digo, decimocuarta vez. Es la actriz más nominada de la historia y la más derrotada también. Este año su brillante actuación en Julie & Julia era el motivo ideal para reconocerla después de 27 años, pero al parecer premiar a Miss Simpatía en su primera nominación les pareció una mayor prioridad.

10 mar. 2010

El secreto de sus votos I

La entrega de premios Nº 82 de la Academia de Hollywood no se caracterizó precisamente por las sorpresas. Por el contrario, se dedicaron a repetir los mismos ganadores que habíamos visto en las premiaciones anteriores. ¡Qué tal reto para los actores preparar 5 discursos o más para las distintas ceremonias y poner cara de sorpresa cuando ganan por sexta vez en menos de dos meses!

Sin embargo, para los peruanos fue una emoción más intensa que de costumbre seguir la ceremonia del Oscar porque por primera vez una representante nuestra competía en el rubro de mejor película extranjera.

La Teta Asustada fue derrotada por la candidata argentina El Secreto de sus Ojos, una película con buenas actuaciones de Ricardo Darín y Guillermo Francella, una fotografía impecable (la memorable escena del estadio tiene un impresionante manejo de cámaras) y un interesante giro al final. Se trata de un film muy bueno y accesible para el público menos exigente, a diferencia de las candidatas de Perú, Alemania (La Cinta Blanca) y Francia (Un Profeta). Estas tres cintas resultan menos convencionales y más aptas para impresionar al riguroso jurado de un festival de cine europeo que a los conservadores votantes de Hollywood.



Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar le entregaron el Oscar a Juan José Campanella, director de El Secreto de sus Ojos

En esta categoría, a diferencia de las demás, la Academia exige a los votantes que certifiquen que han visto todas las cinco películas nominadas antes de emitir su voto. Como consecuencia, quienes participan en la elección son por lo general personas mayores y en retiro, quienes tienen más tiempo libre de ver las cintas extranjeras. Por eso, este grupo usualmente conservador responde mejor a películas cálidas y sentimentales, con estándares más clásicos. El Secreto de sus ojos encaja bien en ese grupo, junto con ganadoras anteriores como La Vida es Bella (Italia), La vida de los otros (Alemania) o Los Estafadores (Austria).

Magaly Solier, Claudia Llosa y el Oso de Oro en Berlín

De todos modos, La Teta Asustada llegó donde ninguna película peruana había llegado jamás y no me refiero sólo a la nominación al Oscar, sino a conseguir el Oso de Oro en Berlín y a los numerosos premios que consiguió en festivales de cine alrededor del mundo. Este año el cine peruano ha seguido cosechando galardones gracias a Contracorriente (premio del público en los festivales de Sundance y Cartagena), con lo cual se sigue consolidando nuestra cinematografía en el exterior. ¿Volveremos algún día / pronto / el próximo año a la alfombra roja más famosa del mundo?