30 jun. 2010

Muñecos bravos

Han pasado 15 años desde que Pixar estrenó Toy Story. Esta película, que contaba las aventuras de varios juguetes que cobraban vida cuando su dueño no los veía, representó una gran innovación tecnológica: era el surgimiento del cine de animación digital. En 1999, Toy Story 2 confirmó el enorme ingenio de los creativos de Pixar. Este año, los juguetes regresan para demostrar la madurez y evolución de este imbatible estudio de animación.

Toy Story 3 arranca cuando Andy, el dueño de los muñecos, está por irse a la universidad y su mamá lo empuja a tomar una decisión sobre el destino de sus juguetes: pueden ir a parar a la basura o al ático. Por una equivocación, la caja de juguetes termina siendo donada a la guardería Sunnyside.

Ahí, los clásicos personajes de la trilogía sienten que llegan a un paraíso, pero no tardan en darse cuenta que los niños de edad pre-escolar son pequeños monstruos que decapitan, golpean y bañan en saliva a los juguetes. Peor aún, un grupo de muñecos rebeldes, comandados por un oso de peluche dictatorial, han convertido la guardería en una prisión de la que es imposible escapar.

Los entrañables personajes que conocimos en las dos primeras cintas continúan con las baterías cargadas de humor negro, ternura y neurosis. Esta vez, además, tienen que batallar contra poderosos rivales, como la inutilidad, el olvido y la adaptación al cambio.

Entre los personajes nuevos, destaca un violento e inexpresivo bebé grande que se convierte en un inesperado villano de película de terror, un temible mono chillón que vigila las cámaras de seguridad y un histriónico puercoespín que sueña con ser actor de teatro. Pero ninguno de ellos genera tantas carcajadas como Ken, el eterno novio de Barbie, caracterizado como un egocéntrico metrosexual que tiene un interminable walk-in closet.

Toy Story 3 puede ser disfrutada a rabiar por gente de cualquier edad, pero definitivamente tiene un mayor valor emocional para la generación que creció viendo el inicio de esta saga. Nos conciernen más los temas que la película expone con gran pertinencia: el inevitable trance a la madurez y el apego a las cosas materiales que asociamos con la felicidad.

Es raro que una secuela iguale a sus antecesoras, pero el capítulo final de esta trilogía resulta ser el más triste y el más hilarante, el más perverso y el más emocionante. Toy Story 3 es la mejor entrega de esta serie y su fantástico desenlace funciona como una emotiva despedida, como un sentido adiós a algo que hemos querido tanto pero que ya es tiempo de ver partir.

Título original: Toy Story 3
País y año: Estados Unidos, 2010
Director: Lee Unkrich
Con las voces de: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Michael Keaton, entre otros.
Calificación: **** 1/2

22 jun. 2010

El auténtico decadente

Cuando vi el año pasado el tráiler de Loco Corazón (Crazy Heart), no me entusiasmó demasiado, ya que parecía un argumento gastado y sospechosamente similar a El luchador (The Wrestler): un veterano cantante de música country está viviendo el ocaso de su carrera, pero encuentra el apoyo de una mujer menor que le devuelve la inspiración.

Después de ver Loco Corazón, sí encontré algunos puntos en común con El Luchador en la estructura narrativa, pero cada una tiene méritos propios que las hacen valiosas. De arranque, ambas cuentan con una volcánica actuación central. Tanto Jeff Bridges (Loco Corazón) como Mickey Rourke (El luchador) son dos actores de la vieja escuela que se lucen encarnando a perdedores en busca de redención.

Bridges se pone la guitarra al hombro para darle voz y alma a Bad Blake, a quien conocemos cantando en bares de mala muerte al lado de la carretera. Cada vez más lejos de sus años de fama, Bad es un alcohólico y mujeriego resignado a vivir su decadencia con clase.

Tres personajes decisivos ayudan a cambiar el rumbo errático de Bad: Jean (Maggie Gyleenhaal), una reportera que le pide una entrevista y termina alojándolo en su casa; Tommy (Colin Farrell), una estrella en ascenso de la música country; y Wayne (Robert Duvall), un viejo amigo con el que sale de pesca.

El romance entre Bad y Jean es vital para la evolución del personaje principal, pero resulta menos interesante que las escenas musicales, en las que Bad nos conmueve a través de canciones agridulces y una voz que destila tristeza.

Sin contar una historia demasiado original, Loco Corazón palpita con fuerza gracias a la fenomenal actuación de Jeff Bridges (ganador del Oscar a mejor actor con toda justicia) y a la excelente banda sonora. La música country nunca me había despertado mayor interés… hasta que esta película me hizo descubrir el costado más sutil y melancólico de ese género.

Título original: Crazy Heart
País y año: Estados Unidos, 2009
Director: Scott Cooper
Actores: Jeff Bridges, Maggie Gyllenhaal, Colin Farrell, Robert Duvall, Ryan Bingham, Jack Nation, entre otros.
Calificación: *** 1/2

4 jun. 2010

Los saltos persas

Basada en el clásico videojuego, El Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo cuenta la historia del Príncipe Dastan (Jake Gyllenhaal), quien descubre una daga que tiene el poder de volver atrás el tiempo con sólo presionar un botón. Junto con Tamina (Gemma Arterton), la Princesa de Alamut, deben evitar que la daga caiga en manos del enemigo y se desate una tormenta de arena que destruya el mundo.

La acelerada película tiene abundantes escenas de acción, aventuras y saltos, muchos saltos. No sólo el protagonista prefiere desplazarse de un sitio a otro saltando por los techos o trepando paredes como el Hombre Araña, sino que además la narración tiene varios saltos en el tiempo, gracias a la mágica daga que puede retroceder al pasado y cambiar cualquier evento.

Este mecanismo, que resulta emocionante y hasta divertido en un inicio, va perdiendo la capacidad de asombro cuando, ante cada personaje que muere o queda en peligro, se presiona la daga y se borra todo como si se tratara de la función de “Deshacer” del teclado.

Jake Gyllenhaal es un actor que ha destacado en cintas independientes como Donnie Darko y Brokeback Mountain, pero aquí se le nota perdido en el rol de héroe de acción.

En papeles secundarios, encontramos a dos grandes actores: Ben Kingsley (Gandhi, La Lista de Schindler, La Isla Siniestra) en el papel de Nizam, el hermano del rey; y Alfred Molina (Frida, Spider Man 2, An Education), irreconocible como un convenido empresario informal que organiza carreras de avestruces.

Ambos actores elevan el nivel de esta cinta que por momentos más parece un videojuego que repite las mismas acciones y peleas, cambiando sólo de escenario y ponchando en cámara lenta cada salto para mayor lucimiento de los efectos visuales.

Título original: Prince of Persia: The Sands of Time
País y año: Estados Unidos, 2010
Director: Mike Newell
Actores: Jake Gyllenhaal, Gemma Arterton, Ben Kingsley, Alfred Molina, Richard Coyle, Ronald Pickup, entre otros.
Calificación: ** 1/2