27 feb. 2011

Pánico en Palacio

En el colegio, la universidad o la oficina, todos hemos sido testigos de alguien que sufre al hablar en público. Conocemos los síntomas: ataques de pánico, sudor en las manos, bloqueo mental. La situación se agrava cuando además se padece de tartamudez. Si para un simple mortal, la situación puede ser aterradora; entonces la vida debió ser una pesadilla para el Rey George VI de Inglaterra, el protagonista de El discurso del rey (The King's Speech).

Esta cinta británica nos muestra los infructuosos intentos de George VI (Colin Firth) por vencer este problema, hasta que su esposa Elizabeth (Helena Bonham Carter) conoce al especialista Lionel Logue (Geoffrey Rush). Con técnicas poco ortodoxas, Logue busca ayudar a George en momentos decisivos para Inglaterra: la muerte del Rey George V, la coronación de sus dos hijos y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

El discurso del rey es una cinta de cambio y aprendizaje. George patalea y se desespera, quiere decir muchas cosas, pero las palabras se quedan atracadas en la punta de la lengua. Se siente minimizado ante la presencia de su padre y su hermano, quienes le producen cierta ansiedad. Pero lo quiera o no, tiene que superar esos obstáculos si quiere gobernar.

Lionel es un actor frustrado que sin embargo, utiliza su histrionismo para curar a sus pacientes. A pesar de ser un plebeyo que se toma la confianza de tutear a George y de entrometerse en su vida privada, surge una sólida amistad que supera las barreras sociales y levanta las cejas de los sectores más tradicionales del entorno real.

La mayor fortaleza de El discurso del rey está en la calidez con que retrata la relación entre el rey y su terapeuta. Humaniza a sus personajes hasta que sean palpables. Colin Firth y Geoffrey Rush están excepcionales y saben complementarse para dejar que cada uno brille cuando debe hacerlo. Mientras el primero nos involucra en sus temores y angustias, el segundo nos transmite confianza y seguridad.

La superación de la adversidad es un tema recurrente en el cine. Algunas veces se hace con excesivo sentimentalismo, pero en este caso se recortan los excesos para filtrar una emoción que se siente genuina y contagiosa. El clímax es emotivo, aunque no sea inesperado.

Sus 12 nominaciones al Oscar, más los triunfos en los Sindicatos de Productores, Directores y Actores de Hollywood la coronan como la gran favorita para esta noche. Si bien es una cinta hecha con pulcritud y elegancia, personalmente prefiero Red Social y Toy Story 3 entre las 10 nominadas a mejor película. De todos modos, celebraré cuando Colin Firth gane el premio al mejor actor. Dudo que sufra ataques de pánico al dar su esperado discurso, el primero como soberano indiscutible de la gran pantalla.

Título original: The King's Speech
País y año: Reino Unido 2010
Director: Tom Hooper
Actores: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Michael Gambon, entre otros.
Calificación: ****

19 feb. 2011

El cercano Oeste

El western es uno de los géneros más clásicos del cine. Pasada la era dorada que tuvo como máximo exponente a John Wayne, empezó su decadencia hasta llegar casi a la agonía. Ahora los hermanos directores Ethan y Joel Coen le practican un electroshock al género con su nueva cinta Temple de acero (True Grit).

En algún lugar del Lejano Oeste, Mattie Ross (Hailee Steinfeld) es una niña de 14 años que busca vengarse del hombre que mató a su padre. Para encontrarlo, cuenta con la ayuda del comisario Rooster Cogburn (Jeff Bridges) y el “Ranger” LaBoeuf (Matt Damon), con quienes se introduce en territorio indio en busca del asesino.

Mattie es una chica adelantada a su tiempo. Sabe negociar de igual a igual con los adultos, no se amilana ante nadie y persigue la terca obsesión de que se haga justicia. En un entorno de hombres armados que siempre la subestiman, ella esquiva las balas y saca a relucir sus agallas en las situaciones más extremas.

La debutante Hailee Steinfeld ha sido nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto por su afilada interpretación de Mattie. Es absurdo incluirla en esa categoría cuando ella es la protagonista, pero la Academia suele nominar a los actores menores de edad en las categorías secundarias (como ocurrió con Haley Joel Osment por El Sexto Sentido). De todos modos, celebro que reconozcan a esta actriz revelación, quien se gana la simpatía de la audiencia desde el inicio y logra imponerse frente a actores más veteranos como Bridges o Damon.

Temple de acero es una película producida, dirigida, escrita y editada por los prolíficos hermanos Coen. Tiene la clásica ironía que caracteriza sus guiones (como en las comedias Quémese después de leerse o Un Hombre Serio). Otro elemento reconocible de su filmografía es la tensa confrontación entre personajes arquetípicos enfrentados a un destino inevitable (como en su obra maestra Sin lugar para los débiles).

Quizás se hubiera esperado una resolución del conflicto menos apresurada, pero igual la película es una aventura memorable. Entre las escenas más valiosas destaca la inolvidable imagen del jinete disfrazado de oso y el viaje final que realizan Cogburn y Mattie a caballo. En esa y en todas las escenas nocturnas, la fotografía nos regala planos de una belleza impresionante. El Lejano Oeste luce ahora más cercano y rejuvenecido.

Título original: True Grit
País y año: Estados Unidos, 2010
Directores: Ethan y Joel Coen
Actores: Hailee Steinfeld, Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper, entre otros.
Calificación: ****

15 feb. 2011

Halago de los cisnes

Nina (Natalie Portman) sólo quiere ser perfecta. Esta frase, repetida a lo largo de El cisne negro (Black Swan), sirve para recordarnos que su perfeccionismo es una obsesión constante y creciente. Pero también peligrosa.

El ballet de Nueva York planea estrenar una nueva versión de la clásica obra El lago de los cisnes. El director francés Thomas (Vincent Cassel) ve en Nina a la bailarina perfecta para representar el papel del cisne blanco: frágil, contenida, virginal. Pero le preocupa si ella también podrá interpretar al cisne negro: seductor, dominante, avasallador.

Todas estas características, que a Nina le cuesta exteriorizar, son parte inherente de la naturaleza de Lily (Mila Kunis), otra bailarina del elenco. Nina se siente amenazada ante la presencia de Lily pero al mismo tiempo no puede escapar a su magnetismo.

El cisne negro es un adictivo juego de seducción. Por un lado Thomas se porta como un depredador con sus bailarinas y ellas coquetean entre sí. Además, Nina se ve obligada a explorar su sexualidad para entender mejor su personaje. Al salir de sus propios límites, Nina lucha por liberarse pero la camisa de fuerza es cada vez más pesada.

Natalie Portman nació para interpretar a Nina. Su valiente actuación le demanda zambullirse en un lago cargado de emociones intensas. Es un trabajo impecable que ya la ha hecho ganadora del Globo de Oro, del premio del Sindicato de Actores y del BAFTA (Academia Británica). El Oscar es el siguiente paso de baile.

Las otras actrices del elenco también son aciertos de casting. Barbara Hershey interpreta a la sobreprotectora y controladora madre de Nina, una ex bailarina que intenta cumplir sus frustrados sueños de juventud a través de su hija. Mila Kunis le imprime a Lily una sensualidad venenosa. Y Winona Ryder es Beth, la bailarina que está a punto de retirarse y se niega a sentirse reemplazada.

Darren Aronofsky es un talentoso director de actores. Lo que logró con Ellen Burstyn en Réquiem por un sueño, Mickey Rourke en El luchador y ahora Natalie Portman en El cisne negro, fue moldear actuaciones extraordinarias que definieron los puntos más altos en la carrera de sus intérpretes.

Sin embargo, Aronofsky también es propenso a los excesos. En El cisne negro crea una atmósfera de suspenso y le añade elementos de terror y fantasía, pero de una manera tan tosca que termina contaminando con petróleo las plumas del cisne. Tampoco ayuda que el final sea exactamente igual al de otra película suya. Mientras algunos creen que ambas obras se complementan, a mí me parece un efecto repetitivo.

El cisne negro es un animal hermoso, pero herido. No es una película perfecta, pero la entrega de Natalie Portman sí lo es.

Título original: Black Swan
País y año: Estados Unidos 2010
Director: Darren Aronofsky
Actores: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder, Benjamin Millepied, entre otros.
Calificación: *** 1/2

5 feb. 2011

Brillo prestado

Cuando las cantantes pop intentan incursionar en la actuación, los resultados pueden ser decepcionantes. Madonna, Jennifer Lopez, Britney Spears y Mariah Carey no lograron repetir en el cine el mismo éxito que tuvieron en la música, haciéndose acreedoras todas ellas del Razzie a la peor actriz. Ahora es el turno de Christina Aguilera, quien protagoniza el musical Noches de encanto (Burlesque).

Ali (Aguilera) deja su monótona vida en Iowa para trasladarse a Los Angeles, en busca de cumplir su sueño de ser cantante. El destino (o mejor dicho, los atajos de un guión trillado) la llevan a conocer el club Burlesque, justo en el preciso instante en que su dueña Tess (Cher) canta “Welcome to Burlesque” rodeada de sensuales bailarinas enfundadas en corsé.

Como todas las heroínas soñadoras y tercas, la vehemente Ali está decidida a subir al escenario para cantar, bailar y de paso, seducir al barman. Cuando finalmente lo consigue, se enfrenta a la egocéntrica Nikki, bailarina principal del elenco.

Este argumento gastado y predecible parecía presagiar que Noches de encanto sería una nueva versión de Showgirls, ese clásico de los 90s que mostraba la rivalidad de unas bailarinas nudistas en Las Vegas y que casi sepultó la carrera de su protagonista Elizabeth Berkley (Salvado por la campana). Sin embargo, Noches de encanto reemplaza las potenciales tensiones eróticas por una imagen mucho más inofensiva e ingenua.

Las escenas musicales tienen un brillo y dinamismo que recuerdan a los videoclips de Aguilera. Por otro lado, una referencia obvia a otros musicales se siente en la canción “Diamonds Are a Girl's Best Friend” (interpretada por primera vez en cine por Marilyn Monroe en Gentlemen Prefer Blondes). Las bailarinas intentan imitar el desenfado de Satine (Moulin Rouge!) en “Sparkling diamonds” y Ali fantasea que ella canta parte de la canción sobre el escenario, al igual que Roxie Hart (Chicago) en “All that jazz”.

Sin embargo, hay otras canciones que tienen una personalidad propia y elevan el nivel de la película. La mejor es la emotiva balada “You Haven't Seen The Last Of Me”, interpretada por Cher como un combativo canto de resistencia y perseverancia. Cher es una de las pocas cantantes que sí logró tener éxito en el cine, llegando a ganar el Oscar por Hechizo de luna (Moonstruck) en 1988. Noches de encanto le ha valido, en cambio, una injusta nominación al Razzie a la peor actriz de reparto. De hecho, lo más rescatable del elenco son ella y Stanley Tucci, quien interpreta al vestuarista del club.

Por su parte, Christina Aguilera no sale mal parada. Su portentosa voz es su principal arma y atributo. En las escenas no musicales, se esfuerza por ser convincente, pero no siempre lo logra. No es su culpa. El guión tiene algunos diálogos lamentables que sólo sirven para desear que comience ya la siguiente canción.

Título original: Burlesque
País y año: Estados Unidos 2010
Director: Steve Antin
Actores: Christina Aguilera, Cher, Cam Gigandet, Stanley Tucci, Eric Dane, Kristen Bell, Julianne Hough, Alan Cumming, entre otros.
Calificación: ** 1/2