31 mar. 2013

La experiencia surreal de Adrián Saba


Tiene sólo 24 años y ya es una de las grandes promesas del cine peruano. Su ópera prima, El limpiador, recibió una mención especial en la categoría Nuevos directores en el Festival de San Sebastián y también triunfó en la categoría New Voices / New Visions en el Festival de Palm Springs. En esta entrevista nos cuenta sobre el proceso de escritura y filmación, las satisfacciones que le ha dado su primer film y su experiencia actual en Cannes.  

¿En qué te inspiraste para escribir el guión de El limpiador?

La inspiración es un proceso imposible de entender. No recuerdo el día preciso que nació la idea. Tenía ganas de hacer una película sobre una epidemia en Lima y justo un día vi en la tele un documental sobre limpiadores forenses. Me pregunté: ¿Qué es lo peor que le puede pasar a alguien que se dedica a eso? Encontrar un pedacito de vida entre tanta muerte.

¿Qué fue lo más complicado del proceso de filmación?

Conseguir ciertas locaciones. En muchos casos, teníamos que filmar un domingo de madrugada para que ciertas zonas de Lima estén vacías. En otros casos, lo logramos con la magia del cine, porque si bien en una escena no se ve nadie, detrás de cámaras hay mucha gente pasando por ahí. Además, recuerdo haber tenido pesadillas para conseguir el auto del protagonista, por distintos motivos tuvimos que usar tres autos diferentes durante la filmación. 

¿Cómo lograste que surgiera tanta complicidad entre los dos protagonistas, Víctor Prada y Adrián Du Bois?

Antes de filmar, tuvimos ocho ensayos en total. También ayudó mucho el hecho que ambos son muy talentosos y muy lindas personas. Una película de por sí es un proceso super intenso y todo el equipo termina muy unido.

¿Cómo descubriste al niño protagonista, Adrián Du Bois?

Lo vi en una obra de teatro, unos tres o cuatro años antes de filmar la peli. Contacté a su mamá, vinieron a mi casa, nos conocimos y jugamos Play. Ahora soy muy amigo de él y sus papás, todos están muy contentos con la peli.

¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que te ha dejado tu primera película?

Que a pesar de haber estado en muy pocas salas, ha tenido un buen recibimiento. La cantidad de espectadores ha superado mis expectativas. Además, poder estar ahora en la residencia de Cannes, siento que se lo debo a El limpiador.

Actualmente estás becado en Cannes escribiendo tu nueva película. ¿Cómo describirías esta experiencia?

¡Es surreal! Hace 5 meses, cuando estrenamos la película en San Sebastián, yo me sentía perdido, no sabía dónde estaba. Ahora en Cannes, he aprendido un montón y sigo aprendiendo. He conocido gente muy linda y espero seguir estableciendo contactos que duren toda la vida. Me siento muy contento y afortunado.

Después del éxito que ha tenido El limpiador en varios festivales internacionales, ¿crees que podría ser la representante del Perú en los Oscar?

(Risas) Sí, sería increíble. Pero no sé, porque este año se vienen varias pelis peruanas muy buenas, de los hermanos Vega, Enrica Pérez, entre otros. De que me encantaría, por supuesto que sí. Así que ojalá que la persona que decide eso, lea esta entrevista.

21 mar. 2013

La permanencia del amor


En una de las escenas más memorables de Amour, el protagonista le cuenta a su esposa sobre la gran impresión que le dejó cierto film cuando era un niño y cómo a pesar de no recordar bien la película, aún tenía muy presente la sensación que tuvo al verla. Como espectador, me puedo identificar plenamente con ese relato y estoy seguro que dentro de muchos años, seguiré recordando las sensaciones que ha generado en mí esta obra maestra.

Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva) son una pareja de músicos retirados y octogenarios. Repentinamente, ella sufre una grave parálisis y su salud empieza a deteriorarse vertiginosamente. Georges se dedica exclusivamente a atenderla, aunque ella se resiste a que ambos tengan que pasar por ese martirio.

El cineasta alemán Michael Haneke ya me había deslumbrado con sus inquietantes y magníficos filmes Escondido y La cinta blanca. Con Amour demuestra una vez más que es uno de los mejores exponentes contemporáneos del cine de autor, por su gran maestría narrativa y su capacidad de conmocionar sin llegar a lo grotesco. En las escenas más cotidianas, sabe infiltrar un elemento que quiebra repentinamente el orden y nada vuelve a ser como antes.

En esta ocasión, Haneke pone en evidencia los sacrificios extremos y agobiantes que uno está dispuesto a hacer por amor. Cuando el sufrimiento es insoportable y el dolor reemplaza a cualquier otra sensación, ¿es justo para el enfermo y para su pareja seguir aferrándose a la vida a través de un hilo muy frágil? Cualquiera que ha tenido a un ser querido sufriendo una enfermedad terminal, sabe lo duro que es verlo apagarse lenta e irremediablemente.

Georges y Anne son una pareja icónica, porque en cada gesto se evidencia el entendimiento mutuo que llega tras haber compartido toda una vida. En el devastador acto final, se demuestra cómo la búsqueda del bienestar de ella, condena a él a una culpa insoportable e imposible de cargar sobre sus hombros.

Los dos protagonistas ofrecen actuaciones impecables y grandiosas. Emmanuelle Riva está fenomenal mostrando el estoicismo de Anne cuando se enfrenta a su enfermedad. Jean-Louis Trintignant conmueve con la enorme entrega y dedicación de Georges. En un rol secundario, la tremenda actriz Isabelle Huppert destaca como la única hija de la pareja.

Amour es una película que puede resultar muy chocante para ciertos espectadores, porque el desenlace es desconcertante y sobrecogedor. Sin embargo, esa conmoción no debe opacar la belleza de un film que muestra un romance tan puro y tan honesto, tan cómplice y tan incondicional.

Título original: Amour
País y año: Austria, Francia y Alemania 2012
Director: Michael Haneke
Actores: Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, Alexandre Tharaud, William Shimell, Ramón Agirre, Rita Blanco, entre otros.

Calificación: *****.

12 mar. 2013

Temporada de caza

La noche más oscura nos muestra la larga cacería del terrorista más buscado del mundo, mientras que The Master analiza cómo un hombre sin rumbo es captado por una secta religiosa.

La hora de Chastain

La directora Kathryn Bigelow retrató el miedo y la paranoia de un equipo especializado en desactivar bombas en Irak en su film anterior The Hurt Locker. En La noche más oscura (Zero Dark Thirty) nos enseña un ángulo diferente de este conflicto: cómo durante una década la CIA rastrea y persigue a Osama Bin Laden.

Cuando la agente Maya (Jessica Chastain) llega a Pakistán, presencia impactada cómo se tortura a los detenidos para obtener información. Sin embargo, su piel empieza a endurecerse a medida que, internamente se enfrenta a una barrera de prejuicios y obstáculos burocráticos y, externamente, sus compañeros son víctimas de ataques terroristas.

Después de interpretar a personajes más ingenuos (Historias cruzadas) o maternales (El árbol de la vida), Jessica Chastain continúa sorprendiéndonos con su gran versatilidad, logrando una actuación vibrante como una mujer consumida por su obsesión y enfocada en lograr su objetivo hasta el final. Es notable la evolución de su personaje y la manera cómo carga con todo el peso dramático del film.

Aunque conocemos el desenlace de antemano, por ser un hecho histórico tan reciente, Bigelow maneja estupendamente la tensión, involucrando al espectador en la labor de inteligencia y en la persecución de pistas aparentemente imposibles de ubicar. La impecable edición contribuye a alternar con buen pulso narrativo todas las idas y venidas de esta búsqueda exhaustiva y extenuante.

Título original: Zero Dark Thirty
País y año: Estados Unidos 2012
Directora: Kathryn Bigelow
Actores: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Chris Pratt, Jason Clarke, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Édgar Ramírez, James Gandolfini, entre otros.
Calificación: ****.


La maestría de Phoenix y Hoffman

Paul Thomas Anderson es uno de los directores más interesantes del cine norteamericano actual, porque experimenta constantemente y exige tanto de sus actores como de los espectadores. Luego de su obra maestra Petróleo sangriento (There Will Be Blood), continúa indagando en los extremos del fanatismo religioso en su último film, The Master

Aunque nunca se le menciona directamente, la película estaría basada en la historia de la Iglesia de la Cienciología.
Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) es un carismático intelectual que funda su propio culto religioso en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Freddie Quell (Joaquin Phoenix) es un veterano de guerra desorientado y sumido en el alcohol, que tras ser captado por la secta de Dodd, se convierte en su conejillo de indias.

The Master maneja una estructura narrativa poco convencional, lo que resulta demandante para ciertos espectadores. Está encadenada por episodios que a simple vista parecen no tener mucha relación entre sí, pero que conforman un todo intrigante. La sucesión de métodos que utiliza Dodd para transformar y acaso hipnotizar a Freddie, terminan convirtiéndolo en poco menos que un animal domesticado. Es una crítica abierta y directa a la manera en que muchos cultos religiosos adoctrinan y adormecen a sus seguidores.

Haciendo honor al título, este film es una verdadera clase maestra de actuación. Philip Seymour Hoffman aporta su experiencia de viejo zorro con amplia capacidad persuasiva. En contraposición, Joaquin Phoenix nos recuerda con esta electrizante interpretación que no hay nadie mejor que él para darles vida a estos personajes quebrados, vulnerables y torturados en busca de una sanación o una ruta de escape.

Título original: The Master
País y año: Estados Unidos 2012
Director: Paul Thomas Anderson
Actores: Philip Seymour Hoffman, Joaquin Phoenix, Amy Adams, Laura Dern, entre otros.
Calificación: ****.

3 mar. 2013

De la miseria a la gloria

El musical Los miserables y la comedia Juegos del destino tienen como denominador común un protagonista masculino que sale de su encierro para reintegrarse a la sociedad. Sin embargo, quienes más destacan son las actrices Anne Hathaway y Jennifer Lawrence. Ambas resultaron ganadoras en la última ceremonia del Oscar, como mejor actriz de reparto y actriz principal, respectivamente. 

Sueños truncos 

Los miserables es una adaptación de la obra teatral, que a su vez se basó en la novela de Victor Hugo. Nos sitúa en la Francia del Siglo XIX, cuando Jean Valjean (Hugh Jackman) sale de prisión e intenta rehacer su vida. Sin embargo, el vehemente inspector Javert (Russell Crowe) lo persigue buscando una excusa que le permita devolverlo a la cárcel. 

Hugh Jackman es una acertada opción para interpretar a Valjean: es muy buen cantante, tiene un gran dominio escénico y conmueve cuando el melodrama lo amerita. En papeles secundarios, Eddie Redmayne (Marius) y Samantha Barks (Éponine) son gratas revelaciones. En cambio, Russell Crowe es un error de casting: entona sus temas con dejadez y un perpetuo ceño fruncido.

Anne Hathaway logra el pico más alto de su carrera gracias a su interpretación de Fantine, una madre soltera obligada a prostituirse. Su versión del clásico tema “I dreamed a dream” es sencillamente brillante: en un primer plano y sin cortes de edición, deja fluir un maremoto de emociones que no le permite al espectador quedarse indiferente. Cuando desaparece de escena, es imposible no echarla de menos.

Dentro del género musical, Los miserables se diferencia de las grandes exponentes del género por su tono solemne y sombrío. Es una épica producción con grandes interpretaciones y canciones memorables sobre sueños truncos, amores perdidos e ideales contrapuestos. No obstante, resulta desconcertante y hasta agotador que prácticamente toda la película sea cantada; se extraña la inclusión de más diálogos hablados que nos den un respiro.

Título original: Les Misérables
País y año: Reino Unido - Estados Unidos 2012
Director: Tom Hooper
Actores: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, entre otros.
Calificación: *** 1/2.

Romance bipolar

Cuando le dan de alta en el hospital psiquiátrico, Pat (Bradley Cooper) se muda con sus padres e intenta regresar con su esposa. Sus planes se complican cuando se cruza en su camino Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica problemática que acaba de enviudar.

Lo mejor de Juegos del destino es que aborda con naturalidad y frescura el tema de las enfermedades mentales, particularmente el trastorno bipolar, mostrando los problemas que generan para el propio individuo y su sociabilización con el entorno.

Bradley Cooper demuestra que puede asumir papeles más demandantes y que su carrera puede continuar despegando. Su coprotagonista Jennifer Lawrence opaca a todo el reparto, incluyendo a Robert De Niro, con un personaje frágil y herido que se defiende con una coraza manipuladora y siempre a la defensiva.

Juegos del destino es una comedia romántica que emociona y entretiene. Pero a pesar de sus grandes aciertos, pierde puntos por la inclusión de algunos clichés y, sobre todo, por una moraleja cuestionable: que el mejor tratamiento es el amor, en vez de la ayuda profesional.

Título original: Silver Linings Playbook
País y año: Estados Unidos 2012
Director: David O. Russell
Actores: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker, entre otros.
Calificación: ***.