27 jun. 2013

Acero fundido

¿Es un videojuego? ¿Es una película de Michael Bay? No, es El hombre de acero, la nueva versión de una vieja franquicia, adaptada a los requerimientos del cine comercial contemporáneo: a más explosiones por minuto, mayor impacto y mayor aturdimiento.

Tras una guerra en el planeta de Krypton, Jor-El envía a su hijo Kal a la tierra para evitar que muera. Allí es adoptado por la familia Kent, quienes le dan el nombre de Clark. Él intenta vivir como cualquier humano, pero sus poderes especiales lo agobian y lo motivan a buscar su origen. Cuando el General Zod llega de Krypton dispuesto a destruir la tierra, Clark debe enfrentarlo para salvar al planeta que lo acogió.

Debido al gran éxito que tuvo Christopher Nolan al resucitar la saga de Batman, el estudio Warner Bros. lo contrató para hacer lo mismo con Superman. Sin embargo, en El hombre de acero Nolan asume los roles de productor y guionista, pero le cede la silla de director al hiperactivo Zack Snyder, responsable de 300 y Watchmen.

El resultado final refleja que ambos cineastas quisieron aportar sus marcas registradas. Por un lado, el guión de Nolan evidencia un interés por ahondar en el costado más frágil, desconcertado y atormentado de Superman, lo cual funciona sobre todo en los flashbacks que nos llevan a su niñez y adolescencia. Sin embargo, falla cuando el personaje de Jor-El se convierte en un fantasma sabelotodo que aparece de la nada para ofrecer soluciones prácticas o atajos convenientes.

Por otro lado, el director Zack Snyder siente la imperiosa necesidad de potenciar y alargar las escenas de batalla con una serie de explosiones múltiples y acrobacias imposibles, especialmente en la última media hora. Es allí cuando salen a relucir los efectos visuales para destruir todo lo que encuentren a su paso.

Henry Cavill luce una musculatura de fisicoculturista que opaca su actuación ligeramente por encima del promedio. La mayoría de sus compañeros de reparto son todos ganadores o nominados al Oscar: Russell Crowe, Kevin Costner, Amy Adams, Diane Lane y Michael Shannon, todos correctos, pero ninguno sobresaliente.

El hombre de acero es una película que narra el origen de un mito y deja el terreno fértil para desarrollar a los personajes y sus motivaciones en las próximas secuelas. Sirve como un capítulo introductorio, pero no llega a aportar la misma frescura y desenfado que sí lograron otras franquicias de superhéroes recientemente recicladas, como X-Men o el mismo Batman.


Tìtulo original: Man of Steel
País y año: Estados Unidos 2013
Director: Zack Snyder
Actores: Henry Cavill, Russell Crowe, Kevin Costner, Amy Adams, Diane Lane, Michael Shannon, Antje Traue, Laurence Fishburne, entre otros.
Calificación: ** 1/2.

23 jun. 2013

Fantasmas en la selva

En el Festival de Cannes 2010, el jurado presidido por Tim Burton eligió como mejor película a la tailandesa El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas. Tres años después, por fin pudimos apreciar en nuestro país esta interesante cinta, que formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine Lima Independiente. Incluso, el director Apichatpong Weerasethakul estuvo presente en la proyección y contestó las preguntas del público.

En un paraje de la selva tailandesa, el tío Boonmee está desahuciado debido a una deficiencia renal. Mientras se acerca al final de sus días, es cuidado por sus familiares más cercanos y se reencuentra con los fantasmas de su esposa y de su hijo, al que creía perdido.

Como digna ganadora de la Palma de Oro en Cannes, esta película no tiene una narrativa tradicional, ni se ajusta a las nociones preconcebidas que podemos tener los espectadores de Occidente. Por el contrario, nos desafía a imbuirnos en una atmósfera enrarecida, en la que lo bizarro se entremezcla con lo cotidiano y lo barniza con un nuevo sentido.

El director y guionista Weerasethakul se vale de personajes fantásticos (como un hombre mono o un bagre parlante) para hablar de la transformación y la reencarnación como formas de prolongar la vida en otro cuerpo o en otra dimensión. También demuestra cómo una misma persona asume vidas paralelas, como aquel monje tibetano que se escapa del convento para tener una noche mundana.

El karma es otro tema que aparece a lo largo del relato. El protagonista reflexiona sobre aquellos actos de su vida, como su participación en la guerra, que tienen una incidencia directa en su deteriorada salud. Se pregunta a sí mismo (y a la audiencia) si las consecuencias de sus actos se convierten en un castigo imposible de escapar.

El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas es una película que nos invita a interpretar con libertad sus distintas capas narrativas. No pretende que comprendamos las escenas desconcertantes de manera literal, sino como espejos deformados que se proyectan hacia el pasado o futuro, para contarnos cómo la vida se transforma y evoluciona.

Título original: Loong Boonmee raleuk chat
País y año: Tailandia 2010
Director: Apichatpong Weerasethakul

Actores: Thanapat Saisaymar, Jenjira Pongpas, Sakda Kaewbuadee, entre otros.
Calificación: *** 1/2.