21 abr. 2014

Diluvio tóxico

Después de dirigir las excelentes cintas The Wrestler y Black Swan, había muchas expectativas por conocer qué rumbo tomaría la carrera del director Darren Aronofsky. Su siguiente paso es un proyecto ambicioso y arriesgado: Noé, la adaptación del conocido relato bíblico. Lamentablemente, carece de la coherencia de sus trabajos anteriores y, por el contrario, es un híbrido sin inspiración.

Noé (Russell Crowe) vive con su familia, alejado del resto de personas. De pronto, empieza a tener sueños proféticos, en los que Dios le muestra señales de una gran inundación. Entonces, él construye una enorme arca en la que él, su familia y dos representantes de cada especie animal, puedan permanecer a salvo mientras dura el inminente diluvio.

Si bien se agradece la intención de Aronosky y su coguionista Ari Handel de querer elaborar una versión actualizada de un relato clásico, el rumbo que toma el personaje principal es inverosímil y forzado. Noé se convierte en un loco obsesivo y vehemente, tan ensimismado en mensajes divinos que interpreta y reinterpreta a su antojo, que no le importa asesinar a su propia familia. Es decir, que de pronto nos encontramos con un thriller psicológico del Antiguo Testamento.

Peor aún resulta la innecesaria incorporación de unos gigantes de pieda (supuestamente ángeles caídos) que se convierten en aliados de Noé. Sólo me explico su presencia como un gancho para atraer al mismo sector demográfico que delira con las proezas de los Transformers. El villano interpretado por Ray Winstone también es una caricatura unidimensional.

Russell Crowe y Jennifer Connelly vuelven a interpretar a una pareja de esposos, 13 años después de Una mente brillante. Esta vez sus actuaciones no son tan memorables, porque son víctimas de un guion flojo. Llama la atención que mientras Crowe enfrenta distintos cambios de look y maquillaje que evidencian el envejecimiento y decadencia de Noé, Connelly no envejece en toda la cinta, está idéntica de comienzo a fin por más que pasen las décadas. Es como un vampiro que se equivocó de película.

Donde sí acierta Aronofsky es en la recreación de ciertos conflictos familiares que aportan mayor peso a las acciones de los personajes: los celos entre hermanos, la rebeldía del hijo que se siente ignorado, la fertilidad asociada a la utilidad como persona. Estos temas hacen que Noé se mantenga a flote por momentos, aunque sus pesadas ambiciones terminan llenando el arca de tantas inclusiones absurdas que al final el hundimiento es inevitable.


Título original: Noah
País y año: Estados Unidos 2014
Director: Darren Aronofsky
Actores: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Emma Watson, Logan Lerman, entre otros.
Calificación: **.