27 dic. 2014

El costo de la codicia

Si en la trilogía de El señor de los anillos, Peter Jackson supo mantener la calidad en cada entrega y se guardó lo más espectacular para el tercer capítulo, El retorno del rey; en la trilogía de El Hobbit, sus mejores armas se agotaron en la segunda entrega, La desolación de Smaug, mientras que el tercer y último episodio de la saga, La batalla de los cinco ejércitos, parece destinada a satisfacer sólo a los fanáticos más acérrimos, aquellos capaces de perdonar todos los excesos de Jackson.

Sin demasiados preámbulos, la cinta se inicia con una tensa secuencia de acción: el dragón Smaug vuela hacia la Ciudad del Lago para destruirla. Posteriormente, Sauron envía un contingente de orcos hacia la Montaña Solitaria en un ataque furtivo, mientras los enanos, los orcos y los hombres se pelean por la posesión de los tesoros que esta montaña esconde.

En esa corta pero inquietante secuencia inicial, Smaug confirma su poder de atracción como el personaje más interesante de toda la trilogía y, una vez que desaparece de escena, se siente un vacío que ningún orco deforme, ni enano ambicioso, ni elfo perfectamente peinado puede llenar.

Toda la mística especial que Peter Jackson logró crear en la trilogía anterior, ahora se diluye en la neblina a causa de sus excesos. La celestial Galadriel (Cate Blanchett) se transforma brevemente en un terrorífico fantasma gótico que recuerda a Samara de El aro; la elfa Tauriel (Evangeline Lilly) llora desconsolada como sufrida heroína de melodrama y se pregunta por qué el amor duele tanto; Legolas (Orlando Bloom) tiene más armas escondidas en el cuerpo que el agente 007 y hace saltos imposibles en el aire mientras intenta atravesar un puente que se cae a pedazos.

En la larga batalla final, Jackson recupera parcialmente la energía y ritmo que sabe imprimir cuando está inspirado. Mejor aún, deja sembradas las claves y conexiones que generan la continuidad narrativa con La comunidad del anillo. Por ejemplo: Legolas define su próximo destino, mientras que Bilbo recibe a un viejo amigo en el desenlace.

Indudablemente, el tema recurrente de los tres capítulos de El hobbit es la codicia, como motivación principal del dragón y de todas las razas que desean repartirse el botín de la Montaña Solitaria. No deja de ser irónico que esa misma codicia sea la que ha empujado a Peter Jackson y los otros productores de la saga a alargar innecesariamente esta historia en tres películas que bien pudieron ser una sola o a lo mucho dos. Pero no, les ganó la tentación de generar más taquilla y luego echarse como Smaug encima de su cuantioso tesoro.



Título original: The Hobbit: The Battle of the Five Armies
País y año: Estados Unidos / Nueva Zelanda 2014
Director: Peter Jackson
Actores: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Aidan Turner, Orlando Bloom, Evangeline Lilly, Cate Blanchett, Luke Evans, entre otros.
Calificación: ** 1/2.

22 dic. 2014

Fantasmas incestuosos

Hace 13 años, David Lynch mostró en Mulholland Dr. a Hollywood como una pesadilla perversa y retorcida en la que todos son contaminados. Ahora, David Cronenberg expone en Polvo de estrellas (Maps to the Stars) otra faceta tóxica de la industria del cine, un imperio construido en base al egocentrismo, la ambición, la codicia y hasta el incesto.

Dos familias disfuncionales son la base de la película. Por un lado, está Havana Segrand, una actriz obsesionada con interpretar el mismo papel que hizo famosa a su madre Clarice. Ella falleció hace muchos años en un incendio, pero su fantasma visita a Havana para atormentarla. Poco a poco se revelan los maltratos y abusos que cometía con su hija mientras vivía.

Por el otro lado, está la familia Weiss: el padre es un terapeuta que ha hecho una fortuna vendiendo libros de autoayuda, su esposa maneja la carrera de su hijo Benjie, un majadero actor adolescente. El enlace entre ambas familias es la otra hija, Agatha Weiss, una pirómana recién salida de rehabilitación que consigue trabajo como asistente de Havana.

El director David Cronenberg y el guionista Bruce Wagner se proponen traerse abajo el mito idílico de la supuesta fábrica de sueños que es Hollywood y muestran todos los vicios que la corrompen. Allí están, por ejemplo, la poca disposición a correr riesgos probando las fórmulas seguras de los remakes y las secuelas; los caprichos absurdos de actores jóvenes y consagrados, que se creen dioses todopoderosos; la fecha de caducidad a la que se enfrentan las actrices a medida que empiezan a envejecer; las adicciones que consumen a los actores, sus entradas y salidas de los centros de rehabilitación, etc.

A lo largo de su carrera, Cronenberg se ha especializado en mostrar la complejidad del ser humano, así como sus comportamientos extremos y vehementes, como en La mosca, Una historia violenta, Un método peligroso, entre otras. En Polvo de estrellas analiza la personalidad de actores con egos colosales, dispuestos a aplastar a quien sea con tal de triunfar. También muestra cómo las obsesiones deforman físicamente a una persona: Agatha está desfigurada por las marcas de un incendio que ella misma provocó.

Julianne Moore, una actriz valiente y acostumbrada a tomar riesgos en su carrera, ofrece una actuación electrizante como Havana. Está fantástica en toda la película, pero hay una escena especialmente poderosa, que saca a relucir sus mejores armas como actriz: en plena sesión de yoga, recibe una llamada telefónica en la que le informan el resultado de la audición para el papel que tanto esperaba. Su rostro se va transformando a lo largo de la llamada y sus emocionan entran en ebullición hasta provocar una explosión.

El aspecto menos logrado de este retrato siniestro de las perversiones de Hollywood, es la continua aparición de fantasmas, quienes no producen ni terror ni ninguna emoción, sólo son un mecanismo obvio del guion para expresar los temores de los personajes. Asimismo, la terquedad de cierto personaje por continuar con la tradición incestuosa de su familia y el trágico incendio en que muere otro personaje se sienten como meras réplicas caprichosas del guion para probar que todo se mueve en círculos viciosos y ponzoñosos.


Título original: Maps to the Stars
País y año: Canadá, EEUU 2014
Director: David Cronenberg
Actores: Julianne Moore, Mia Wasikowska, John Cusack, Evan Bird, Olivia Williams, 
Robert Pattinson, entre otros.
Calificación: ***.