28 feb. 2015

Latigazo musical

Whiplash es una intensa película sobre la pasión por la música y el arte en general. Como una droga, esa pasión puede convertirse en una adicción que genera una incontrolable obsesión por la excelencia, así como sangre y dolor en unas manos tercas que se resisten a dejar de tocar. No obstante, esa adicción también engendra una incomparable satisfacción de saber que has logrado la perfección.

Andrew Neiman es un talentoso baterista de jazz  que estudia en un Conservatorio de Música en New York. Terence Fletcher es un profesor sumamente exigente y perfeccionista que dirige el mejor conjunto de jazz del Conservatorio. Cuando Andrew es invitado a ingresar a esta banda de música, su vida da un giro irreversible.

Aunque Whiplash comienza como un drama sobre un estudiante que recibe la oportunidad de pulir su talento, gradualmente se va transformando en un thriller en el que el profesor Fletcher se revela como un monstruo que humilla, insulta y exige cada vez más a los miembros de su conjunto musical, con la absoluta seguridad de que así los empuja a esforzarse a ser mejores. Porque, según él, no hay palabras más dañinas que “Bien hecho”. Eso no es suficiente. O es perfecto o no sirve.

El director y guionista Damien Chazelle compone un relato inspirado en su propia experiencia como estudiante de música. Su guion nunca desafina y más bien desafía todas las expectativas sorprendiendo en cada nota, más alta que la anterior. También conduce con maestría a sus actores y los hace trabajar en sincronía.

Después de haber demostrado su talento en otras cintas independientes como Rabbit Hole y The Spectacular Now, el joven actor Miles Teller se entrega por completo a la tarea de personificar la devoción de Andrew por el jazz y deja sangre, sudor y lágrimas sobre la batería. Es un actor del que seguramente podremos esperar otras actuaciones impresionantes en el futuro.

Por su parte, J.K. Simmons logra una de las interpretaciones más electrizantes y escalofriantes del año. Fletcher es cruel y despiadado, pero a veces resulta imposible no sucumbir ante su ácido humor. Es uno de esos villanos que amamos odiar, como el Coronel Hans Landa de Bastardos sin gloria o Miranda Priestly de El diablo viste a la moda.

Whiplash nunca pierde el ritmo y, por el contrario, mantiene la intensidad hasta llegar a un desenlace de antología que corta la respiración de los espectadores. Los inolvidables últimos 10 minutos presentan una batalla encarnizada entre dos rivales que no están dispuestos a ceder ni un milímetro y que no descansarán hasta demostrar quién lleva la batuta y quién puede dominar al otro así como domina su propio arte.

Título original: Whiplash
País y año: Estados Unidos 2014
Director: Damien Chazelle
Actores: Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser, Austin Stowell, Nate Lang, entre otros.
Calificación: **** 1/2.

21 feb. 2015

Ambición vs. pretensión

¿Dónde termina la ambición creativa y empieza la insoportable pretensión de llamar la atención a como dé lugar, sin importar el arte? Esa pregunta está implícita en el conflicto del protagonista de Birdman. Pero el debate también es válido para los espectadores que salimos de ver la arriesgada puesta en escena de esta película.

Riggan Thomson es un actor que alcanzó la gloria en Hollywood interpretando hace muchos años al superhéroe Birdman en una trilogía. Pero ahora su carrera está estancada y condenada al olvido. En un intento por recuperar la fama y el prestigio, se prepara para estrenar una obra de teatro en Broadway, que él mismo dirige y protagoniza. 

Desde una perspectiva técnica, Birdman es un triunfo digno de admiración. La fotografía simula ser un largo plano de secuencia de dos horas, como si no tuviese cortes de edición. La idea no es completamente original, pues Alfred Hitchcock hizo lo mismo con el thriller La soga (Rope) hace 66 años. Sin embargo, en Birdman la técnica sirve para nutrir a la historia de un sentido de urgencia y dinamismo, así como de la ambigüedad propia de un sueño o una fantasía, como las que crea el protagonista en su afiebrada imaginación.

Desde el punto de vista actoral, estamos ante una suma de logros individuales que crean un conjunto asombroso. Michael Keaton, un actor famoso por interpretar a Batman en los años 90 y luego relegado a producciones menores, vuelve a volar por todo lo alto con una actuación electrizante, que pasa de la histeria a la melancolía en una sola escena. La película descansa sobre sus alas y él la eleva a otro nivel.

Así como Keaton se mira en el espejo de su propia carrera, Edward Norton interpreta con total entrega a un actor pedante e impredecible, adjetivos que no están lejos de su reputación en la vida real. Por otro lado, Emma Stone deja un enorme impacto, especialmente cuando dispara un monólogo portentoso sobre el deseo de trascender de los actores versus los verdaderos problemas de la gente común y silvestre. En papeles más pequeños, Naomi Watts, Andrea Riseborough y Amy Ryan también dan todo de sí mismas.

Desde el punto de vista narrativo, esta comedia negra tiene un pulso acelerado, marcado por intercambios rápidos y punzantes. El guion se burla de muchos aspectos y vicios del mundo del espectáculo, desde los críticos prejuiciosos que se proponen tumbar una creación artística sin siquiera haberla visto, hasta los espectadores incapaces de disfrutar una obra teatral en vivo sino es a través de la pantalla del celular, pasando por los actores egocéntricos y las productoras de Hollywood obsesionadas con maximizar sus ganancias apostando por secuelas de películas exitosas.

El director mexicano Alejandro González Iñárritu por fin se animó a abandonar los dramas sombríos y deprimentes como 21 gramos, Babel y Biutiful para introducirse con solvencia en el género de la comedia. Su audacia y ambición son innegables, así como su necesidad de empujar los límites con tal de sobresalir. Si tan solo se hubiese ahorrado la tentación de incluir esa innecesaria escena en la que el superhéroe interactúa con un robot gigante y explosiones chirriantes, estaríamos ante una obra mucho más redonda y balanceada.

Título original: Birdman
País y año: Estados Unidos y Canadá 2014
Director: 
Alejandro González Iñárritu
Actores: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Amy Ryan, Andrea Riseborough, entre otros.
Calificación: ****.

11 feb. 2015

La paradoja de los códigos

Todos los años, la temporada de premios trae consigo el estreno de películas que recrean distintos pasajes de la Segunda Guerra Mundial. Esa receta, cuando tiene los ingredientes correctos, siempre es del gusto de la Academia. Este año Corazones de hierro (Fury) no logró ninguna nominación e Inquebrantable (Unbroken) logró apenas tres candidaturas en categorías técnicas. La que dio en el blanco fue El código enigma (The Imitation Game), nominada a 8 Oscars, incluyendo mejor película.

El código enigma narra tres etapas de la vida del matemático inglés Alan Turing (Benedict Cumberbatch): sus años de adolescencia en el colegio, el encargo que recibe del gobierno de descifrar los mensajes encriptados de los nazis y, finalmente, la década posterior a la guerra, cuando es detenido por ser homosexual.

La edición alterna acertadamente los tres períodos y muestra cómo conversan entre ellos. Por ejemplo, la dificultad que tiene Turing de adulto para comunicarse de manera normal con los demás se explica por el acoso que sufre de parte de sus compañeros de colegio, hasta que llega Christopher, un amigo que le presenta el mundo de la criptografía. Y esa pasión por los mensajes cifrados determina el devenir de su vida.

La película ha sido acusada de ser muy tibia o superficial en cuanto a la homosexualidad de Turing. No creo que sea el caso. Un hecho inesperado le impide confesar su amor platónico en la adolescencia. Este evento lo marca de por vida y guía su comportamiento hasta la adultez. Incidir en algún romance tortuoso durante los años de la guerra o postguerra, hubiese desviado el foco de la misión que él desempeñó junto a su equipo.

El guion se sirve de manera eficiente de distintos elementos que aportan a crear el suspenso y a volver más intensa la carrera contra el tiempo: fricciones y celos en el equipo, desconfianza de los superiores, etc. Sin embargo, también cae en ciertos lugares comunes, como la aparición de un espía infiltrado en el grupo o la clásica escena en la que un personaje suelta una frase aparentemente trivial y acto seguido, se le prende el foco al héroe porque encontró la solución que tanto buscaba.

Tanto Benedict Cumberbatch como Keira Knightley están formidables y conforman una pareja caracterizada por el respeto y apoyo mutuo, aunque la pasión sea un fin imposible. Cumberbatch neutraliza el carisma que usualmente emana, para configurar un personaje apático, hermético y autosuficiente, que opta por esconderse en su armadura para no resultar herido.

En ese sentido, El código enigma ofrece una paradoja interesante: el hombre que ayudó a ganar la guerra al descifrar los códigos del bando enemigo, nunca obtuvo el reconocimiento en vida por su labor y, por el contrario, perdió la batalla contra un sistema intolerante, que lo juzgó y condenó por no seguir los rígidos códigos de moralidad exigidos en aquella época. Algunas guerras se terminan y otras se continúan peleando hasta hoy.

Título original: The Imitation Game
País y año: Reino Unido, Estados Unidos 2014
Director: Morten Tyldum

Actores: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Matthew Goode, Charles Dance, Mark Strong, entre otros. 
Calificación: *** 1/2.

7 feb. 2015

Bosque desencantado


"Y vivieron felices para siempre". Así termina la mayoría de cuentos de hadas, prometiendo una eternidad de alegría después de todos los martirios que pasan los personajes hasta llegar allí. Pero, ¿qué pasa después de ese aparente desenlace? ¿Realmente se puede vivir feliz toda la vida? El musical En el bosque (Into the Woods), adaptación de una exitosa obra teatral de Broadway, se hace estas interrogantes e intenta responder cuál es el precio de una vida perfecta.

Un panadero y su esposa reciben la visita de una bruja, quien les informa que no pueden tener hijos por una maldición que ella les lanzó hace mucho tiempo. La única forma de deshacer la maldición es traerle cuatro componentes: una vaca tan blanca como la leche, una capa tan roja como la sangre, cabello tan amarillo como el maíz y un zapato tan dorado como el oro.

La pareja de esposos se interna en el bosque y, en su intento de encontrar los objetos que les ha demandado la bruja, se cruzan con la Caperucita Roja, Cenicienta, Rapunzel y Jack (el de las habichuelas mágicas). Todos estos personajes están marcados por algún anhelo muy fuerte, todos desean un cambio importante en su vida: salir de la pobreza, liberarse de la opresión, formar una familia.

Eventualmente, todos obtienen su "final feliz", el que los cuentos de hadas escribieron para ellos. Pero después, la película muestra cuál es el siguiente capítulo de sus vidas supuestamente perfectas y qué sacrificio deben hacer para obtener lo que tanto ansiaban. Allí radica el mayor valor de este musical: rompe el encanto de una vida utópica y obliga a sus personajes a enfrentarse a dilemas morales, a decidir entre la vida y la muerte, a pisar el terreno de la tentación bajo su propio riesgo.

Demostrando una vez más que es capaz de asumir cualquier reto, Meryl Streep compone una bruja encorvada, desaliñada y manipuladora. Su mejor escena es la interpretación del tema Stay with me, en el que pasa de la dulzura de una madre a la perversidad de una tirana egoísta y perversa. Sin duda, Streep ofrece una performance lograda, pero tampoco diría que está a la altura de sus mejores creaciones malvadas, como El diablo viste a la moda, La duda o August: Osage County.

Por su parte, Anna Kendrick le inyecta la dosis justa de inocencia y desencanto a Cenicienta, mientras que Emily Blunt le da a la esposa del panadero una gran naturalidad, la cual contrasta con la galería de personajes excéntricos con los que debe interactuar. En el papel del Lobo Feroz, Johnny Depp es un total desacierto: nunca lograr transmitir la sensación de amenaza o temor, pues parece indeciso sobre la personalidad que debe asumir.

Esta película es un cambio de rumbo para el director Rob Marshall, pues se aleja de las historias de seducción y glamour que narró en Chicago y Nine. Si bien esos musicales tienen un mejor catálogo de canciones y las escenas de canto y baile son más espectaculares, En el bosque acierta al privilegiar conflictos que enfrentan a los personajes a asumir las consecuencias de sus actos, no sin antes dejarse llevar por el placer de tomar otro camino distinto al acostumbrado.


Título original: Into the Woods
País y año: Estados Unidos, Reino Unido y Canadá 2014
Director: Rob Marshall
Actores: Emily Blunt, James Corden, Meryl Streep, Anna Kendrick, Chris Pine, Johnny Depp, entre otros.
Calificación: *** 1/2.