3 ene. 2018

Las mejores películas de 2017: Parte 1

Como ya es tradición, les pedí a amigos y lectores del blog que envíen una breve reseña de su película favorita del año, ya sea de la cartelera, del circuito alternativo, de streaming o cualquier otro medio.

Aquí va el primer recuento. Gracias a todos por compartir con nosotros sus películas favoritas.


Samuel Tapia Herrera de Lobby Boys

En Baby Driver, Edgar Wright propuso algo totalmente alejado de lo convencional. Es una película de crímenes, mezclada con humor y con un soundtrack de lujo, creando una historia que es un claro ejemplo de que las cintas de acción no tienen que ser innecesariamente vacías.

Cada escena y secuencia de Baby Driver está sincronizada al compás perfecto del soundtrack, haciendo que la película tenga un timing preciso, casi como el metrónomo en una sala de grabaciones. Los cambios de ritmo en las canciones o los golpes de la percusión, iban de acuerdo a una situación o acción específica dentro de la escena. Así, logra una combinación perfecta entre lo que estamos escuchando y lo que vemos en pantalla. 

Esto sigue hasta en las persecuciones de autos, con secuencias claras y bien dirigidas. Lejos de usar computadoras o pantallas verdes, se tomaron la molestia de grabar con autos y escenarios de verdad. Eso le da un realismo distinto a toda la película, alejándola de los gastados blockbusters llenos de pirotecnia y explosiones sin sentido. 

Baby Driver demuestra que la diversión y el entretenimiento no tienen por qué ser vacíos. Es una gran película en todos los niveles y la que más disfrute en el cine este año.  

Una cosa que hace que funcione tanto la película es: todos tenemos nuestro propio soundtrack para vivir.


Sebastian Zavala Kahn de Proyectando Ideas

Dunkerque es un espectáculo épico que logra satisfacer tanto a nivel emocional como intelectual. Es un fascinante ejercicio de tensión, en donde todo aspecto técnico funciona a la perfección, desde la ajustada pero efectiva edición de Lee Smith, hasta la música de Hans Zimmer y la elección de planos del gran director de fotografía Hoyte van Hoytema. 

Dunkerque es el blockbuster ideal, y toda una experiencia audiovisual (¡filmada en película de 70mm!) que merece ser vista en la pantalla grande. Es por todo esto que la más reciente película de Christopher Nolan es, para mí, la mejor cinta que vi en 2017.


Celia Hurtado Bellido

En medio de un caos automovilístico que se convierte en una escena de baile, Mia y Sebastian se ven por primera vez. La La Land es mi película favorita de 2017. Cuenta la historia de dos jóvenes que quieren triunfar como artistas, pero también quieren amar y conseguir ambas cosas se complica. Su relación pasa por las estaciones del año y va evolucionando con ellas, mezclando magia y realidad, lo que por momentos te puede hacer flotar con los protagonistas en el planetario, para luego pisar tierra; todo esto ayudado de una musicalización extraordinaria, canciones inolvidables y una fotografía mágica, que hacen del film una experiencia grata en todos los sentidos. La La Land es todo un "canto" en homenaje a los musicales clásicos, sin perder su propia identidad. Simplemente hermosa.


Aldo Ufo

La película estrenada en cines en Perú durante el año 2017 que a más niveles caló para mí, fue la que eventual y sorpresivamente terminó recibiendo el galardón de Mejor Película en los Premios de la Academia: Moonlight de Barry Jenkins.

Esta película narra tres etapas de la vida de Chiron (infancia, adolescencia y adultez), un joven afroamericano que crece en un ambiente familiar abusivo, en un barrio asolado por las drogas y la violencia, y su tortuoso camino para aprender a aceptar su sexualidad.

La genialidad de esta película radica principalmente en lo multidimensionales que son todos los personajes, permitiéndole al espectador empatizar con todos ellos, no porque sean un estereotipo de "buenos" o "malos", sino porque se sienten auténticamente humanos: Juan, un comercializador de drogas que se convierte en la figura paterna durante la infancia de Chiron, rescatándolo de aquellos que le hacían bullying - aún sin conocerlo -, y que es la primera persona que le inculca que ser homosexual no es ningún pecado, ayudándolo así a mantenerse a flote en un entorno que sólo buscaba hundirlo por no regirse a los patrones de conducta que la comunidad afroamericana le impone a todos sus integrantes (esto especialmente abordado en la metafórica escena en el mar, en la que Juan le enseña a nadar a Chiron). Paula, inicialmente una madre soltera que trata de sacar adelante a su hijo Chiron, pero que no tarda en sucumbir a su adicción a drogas, y que termina convirtiéndose en una de sus más álgidas abusadoras, a la que se le escucha vociferar su incomodidad respecto a la sexualidad de su hijo, pero que nunca deja de amarlo, tal y como se lo expresa en una emotiva escena de reencuentro. Kevin, el único amigo de Chiron, que se convierte en el blanco de su afecto, pero que en algún momento también opta por abusar físicamente de él ante la exigencia de sus "amigos" de colegio.

El guion me gustó particularmente porque tiende a dejar más a la interpretación del espectador, y especialmente poderosas durante la película son las escenas que carecen de diálogo, pero que le comunican tanto o más al espectador que lo que se podría haber logrado con un extenso parlamento: aparte de la ya mencionada escena de Chiron niño en el mar aprendiendo a nadar, tenemos la escena de Chiron adolescente con Kevin sentados en la playa de noche, Chiron adolescente sumergiendo su golpeado rostro en agua, Chiron adulto comiendo una cena preparada para celebrar un reencuentro de muchos años, etc.

Además de la historia, todos los actores hacen un trabajo sublime con el material brindado (mención especial a Naomie Harris y a Ashton Sanders), y si a eso le sumamos una acuciosa dirección, una hermosa fotografía y una envolvente banda sonora, tenemos como resultado que puedo volver a exclamar una y otra vez lo que plasmé por escrito en redes sociales cuando anunciaron que Moonlight había ganado el Óscar a la Mejor Película: "¡¡¡Ganó la mejor película!!!".


Johanna Montauban Bryce

Cuando disfrutas tanto del cine es difícil elegir una película como favorita del año. Es más sencillo mencionar aquellas, incomparables entre sí, que más te emocionaron: Silencio, Huye, Blade Runner 2049, Atómica, Coco y Wonder Woman. Ésta última por la simple razón que soy fanática del personaje, ahí el sentido crítico se desvanece. Sin embargo, mi gran amigo Juan Carlos Ugarelli me pidió que hable de una sola, así que opté por aquella que me conmovió hasta las lágrimas. Coco es un filme animado que aborda un tema complejo, como es la muerte, de una manera sencilla, a través de las aventuras de un niño que sueña con ser músico.

Contextualizar la historia en la tradición mexicana del Día de muertos es un acierto que le da a la película pinceladas de reivindicación cultural. Y es que el personaje principal, Miguel, pasa de despreciar las costumbres familiares a valorarlas como parte de su identidad.

También cabe destacar la concepción simbólica de la muerte como una explosión de color. Aquí la muerte no es oscuridad en oposición a la vida, sino es un continuo vibrante que se une por un puente de flores que se traza a partir de nuestros recuerdos. Una vez más Pixar desarrolla una historia universal sobre la pérdida y las relaciones familiares pero en esta oportunidad con elementos localistas.

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